«Ojos verdes»

Otra de las canciones de Ricardo que grabamos en casa de Miguel se convirtió en «Ojos verdes» cuando Miguel le escribió una letra en español. Antes de grabar la versión del disco todavía se le dio alguna vuelta que otra a la letra, y los ojos cambiaron de color alguna vez en el proceso. Invitamos a Santiago Campillo a tocar su pedal steel guitar y Miguel tocó el ukelele— instrumentos ambos que habían empezado a usar recientemente en sus conciertos como dúo acústico—, y la cosa quedó tan bien que decidimos ponerla al final del disco, para que el oyente se quedara con buen sabor de boca.

No la llegamos a tocar en directo en su momento, pero en 2009, cuando Javier González Soler y yo escribimos el musical Cruzando las galaxias, necesitábamos una canción para que cantara Luci, la protagonista, y «Ojos verdes» nos pareció la más apropiada. Sólo hubo que cambiar el género de una palabra. De hecho, que yo recuerde, fue el único cambio que tuvimos que hacer en todas las letras de las canciones del musical.

La encargada de interpretar a Luci era Beatriz Maciá, que además compuso la coreografía de la obra, incluido su propio número de claqué.

En la primavera de 2017 los organizadores del Festival WAM nos invitaron a interpretar las canciones del musical en un breve concierto matutino en el Jardín de la Fama de Murcia, en el escenario Somos Familia del festival. Fue imposible contar con los actores, así que nos tuvimos que apañar solos junto a Javier, que nos echó una mano con las proyecciones, el vestuario y el decorado. Sea como sea, finalmente interpretamos «Ojos verdes» en directo, por primera —y de momento última— vez. No hay vídeo, que sepamos.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Me tratas mal». A continuación: «Mucha tranquilidad».

Anuncios

«Me tratas mal»

La otra canción que se quedó fuera de Extraña familia (2007) fue «Me tratas mal». Unos meses después de grabarla en inglés con Ricardo en casa de Miguel, le hice una letra en español, traduciendo literalmente el título original en inglés («You Treat Me Bad») e insistiendo en el tema de las relaciones tormentosas e inevitables.

No sé qué debo hacer,
ni puedo entender,
qué es lo que ves en mí.
Me gusta estar aquí.

Pero también, entérate
de la verdad, a veces tú
me tratas mal.

(Parece una especie de precuela involuntaria del «No me trates mal» de Joaquín Talismán.)

Fue una de las primeras de las nuevas canciones que empezamos a tocar en directo con el grupo, aun antes de meternos en el estudio a grabarla. Pero como decidimos no incluirla en el álbum, como había pasado con «Bajo el sol», se quedó también fuera del repertorio. Para que no quedara en olvido decidimos recuperar la grabación para el recopilatorio Rarezas (1988-2012) (2015).

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Siete mares». A continuación: «Ojos verdes».

«Siete mares»

A principios de 2005, mientras Miguel, Pedrín y yo empezábamos a promocionar El mundo al revés (2004) haciendo conciertos acústicos y paseándonos por las emisoras de radio y televisión, Ricardo y yo seguíamos yendo algunas tardes a grabar algunas de sus nuevas canciones a casa de Miguel, para utilizarlas (o no) en futuros discos. Una de ellas fue «Siete mares», a la que Miguel puso letra en español a finales de año, siguiendo una idea de Ricardo, inspirado por las odas místicas a la bebida de los autores clásicos. No es nuestra primera canción con el número siete en el título (recordemos «7 de junio»), ni probablemente sea la última. La ensayamos con Los Marañones al año siguiente y finalmente la grabamos para Extraña familia (2007).

La estuvimos tocando en directo durante dos o tres años, hasta que empezamos a preparar las canciones de Tipos raros (2010). Aquí la versión que hicimos en diciembre de 2008, durante los conciertos de XX(II) aniversario en la sala 12&medio de Murcia.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «La típica historia de la era espacial». A continuación: «Me tratas mal».

«La típica historia de la era espacial»

Otra de las canciones que grabamos Ricardo, Miguel y yo el primer día que nos juntamos de nuevo en casa de Miguel fue «La típica historia de la era espacial». Yo mismo le hice una letra en español muy poco después. Después de Matando el tiempo (1997), prácticamente había dejado de escribir letras para el grupo. Cuando preparábamos El mundo al revés (2004), ayudé a Miguel con los retoques de un par de las letras que había escrito él para el disco, y me atreví a escribir algunas más, de las que sólo trascendió «El sonido del silencio».

Para esta nueva canción se me ocurrió contar la historia de un reencuentro de dos viejos amigos —o amantes: una de las inspiraciones era «Lobo López», la canción de Kiko Veneno— en un futuro que no se parece en nada al que imaginaban de pequeños. El problema es que después de escribirla, Ricardo y Miguel decidieron cambiar la estructura de la canción, con lo que se eliminó la parte en la que se describía el futuro de ciencia ficción que nunca llegó —y que incluía propiamente la frase «es la típica historia de la era espacial»—, así que, con ayuda de Miguel, hubo que reescribir la letra, ahora con muchas menos sílabas.

Tú querías ver el mundo renacer,
ver el siglo XXI de una vez.

Y aquí estás,
no nos vemos desde aquella vez,
acuérdate.

Ya lo ves,
por mi parte todo sigue igual
como era ayer.

Al final, entre unas cosas y otras, perdió algo de ironía, y parece que se quedó un poquito más nostálgica de lo previsto. Sea como sea, la grabamos y la publicamos en Extraña familia (2007).

La tocamos en directo sólo unas cuantas veces tras la salida del disco, en 2007, para presentarlo por aquí y por allí.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Bajo el sol». A continuación: «Siete mares».

«Bajo el sol»

En diciembre de 2004, recién publicado por fin El mundo al revés (2004), volvimos a juntarnos Ricardo, Miguel y yo, después de bastantes años, a grabar unas cuantas canciones nuevas, que Ricardo se traía ya terminadas y con letra en inglés. Nos íbamos a casa de Miguel, que programaba las baterías con el ordenador, y los tres grabábamos en directo guitarras, bajo y voces. Luego Miguel se tomaba su tiempo editando, grabando más guitarras o teclados si fuera necesario, y ya teníamos otra canción.

DSCN3401.JPG

DSCN3425.JPG

Las fotos nos las hizo Josías, que, junto a nosotros tres y Pedro Jiménez, fue uno de Los Marañones originales. Compáresenos con el aspecto que teníamos el siglo anterior, haciendo prácticamente lo mismo.

Una de las primeras que grabamos acabó convirtiéndose en «Bajo el sol», cuando Miguel le escribió una bonita letra en español el año siguiente. Empezamos a ensayarla la primavera de 2006, junto a otro montón de canciones nuevas, pensando ya en el que sería nuestro siguiente disco, Extraña familia (2007). Santiago Campillo había creado un nuevo sello discográfico, El Brujo Records, junto a los hermanos Queque y Alberto Belando, y nos propusieron grabar con ellos. Alberto además tenía un estudio de grabación en la huerta, Ama Estudio, en el que podíamos trabajar con libertad, así que la oferta era difícil de rechazar.

Entre febrero y marzo de 2007 nos metimos allí y grabamos quince canciones, entre ellas, «Bajo el sol». Pero, como ya nos había sucedido con los dos discos anteriores, al final, para que no se hiciera demasiado largo, sólo metimos trece canciones en el álbum, así que a última hora tuvimos que descartar un par de ellas, aunque ya estuvieran grabadas y mezcladas. Las razones normalmente tenían más que ver más con el balance y el equilibrio dentro de la secuencia del disco que con la calidad de las canciones. Unas funcionan mejor que otras, según el contexto. Uno de los descartes fue «Bajo el sol», que recuperamos unos años más tarde para el recopilatorio Rarezas (1988-2012) (2015).

Como no salió en el disco, nunca llegamos a tocarla en directo.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Esquizofrenia». A continuación: «La típica historia de la era espacial».

«Esquizofrenia»

La otra canción nueva, junto a la propia «El mundo al revés», que incluimos en El mundo al revés (2004), fue «Esquizofrenia», con música de Ricardo y letra de Miguel, procedente también de las primeras grabaciones de Miguel con el ordenador. Igualmente la habíamos probado con Joaquín Talismán en el ensayo y la abandonamos hasta que nos metimos en el estudio de grabación en 2002. Miguel había secuenciado la línea de bajo en casa con mucho esmero y la dejamos tal cual en el disco, disparando un sonido de bajo sintético que le iba muy bien. Carlos Campoy añadió piano.

La idea que teníamos con la grabación del disco era llevar las secuencias, los samples y los bucles al estudio, grabando sobre ellas nuestros propios instrumentos cuando fuera necesario, y creando nuevos bucles con nuestras propias grabaciones.

Algunas de las canciones del disco no llegamos a tocarlas nunca en directo, y de las demás, la adaptación al formato trío —sin bucles ni pregrabaciones ni samples disparados, ya habíamos descartado esa idea— funcionaba con algunas mejor que con otras. A pesar de que yo me esforzaba en recrear la línea de bajo en directo, a costa de simplificarla bastante, «Esquizofrenia» sólo aguantó en el repertorio un par de años. Y eso que había ganado bastante con el regreso de Carlos Campoy al grupo en 2005, recuperando el piano de la versión de estudio.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «El mundo al revés». A continuación: «Bajo el sol».

«El mundo al revés»

Al final del verano de 1998, Miguel y Ricardo dieron por terminadas las sesiones de grabación de Los Santos de Palo (1996-1998). Miguel me devolvió la grabadora de cuatro pistas —justo a tiempo de ponerme a preparar mi versión de «King Kong» para la serie Unmatched de Hall Of Fame Records—, y Los Marañones nos concentramos en ensayar intensamente para ir preparados al estudio a grabar Shangri-La (1999) a finales de año.

En 1999, mientras se publicaba o no se publicaba el disco, Miguel se hizo con un ordenador personal, se instaló todos los programas que encontró para hacer música, se leyó los manuales de instrucciones, y un par de meses después ya estaba grabando en casa utilizando samples, bucles, instrumentos reales, voces, programando baterías y orquestaciones y lo que hiciera falta (yo llevaba tres años con un ordenador en casa y lo más que había conseguido era programar algunas cosillas simples en MIDI, como el bajo de «Flotando en una nube»).

Volvió a grabar algunas viejas canciones —por entonces yo me había impuesto la tarea de digitalizar todo el antiguo archivo de cintas «elepés» y ensayos, etc., e irlo pasando todo a CD-Rs, así que podíamos volver a escucharlas tranquilamente sin miedo a estropear más las cintas originales— , y se juntó de nuevo con Ricardo para grabar algunas nuevas. Una de éstas fue «El mundo al revés», que además utilizó para darle nombre a un CD-R que las recopilaba.

A finales de 2000, cuando ya habíamos hecho todo lo posible por promocionar Shangri-La (1999) y empezábamos a pensar en grabar un nuevo disco, nos fuimos Miguel, Joaquín, Pedrín y yo al ensayo —de nuevo con mi grabadora de cuatro pistas (que todavía no habíamos jubilado)— y tratamos de probar algunas de las nuevas canciones, entre ellas «El mundo al revés», claro. Buscábamos la manera de aprovechar las secuencias que Miguel había programado en casa y utilizarlas en directo. Como era algo que no habíamos hecho nunca, ni teníamos asesores que nos explicaran nada, nos tuvimos que imaginar cómo se hacía eso. Probamos a grabar las secuencias en un CD de audio, de forma que sólo Pedrín escuchara la claqueta, que iría aislada en un canal, y hacer sonar por el equipo las secuencias, que irían en mono por el otro canal. La idea era buena, pero no llegamos a nada concluyente.

Además, Joaquín anunció que a finales de año iba a dejar el grupo, para concentrarse en su carrera en solitario, así que hicimos con él los conciertos que teníamos programados y luego paramos la máquina una temporada, mientras nos replanteábamos el futuro.

En la primavera de 2001 hicimos una selección de las canciones del repertorio que podríamos tocar en formato trío y volvimos a los escenarios, actuando esporádicamente. Poco a poco fuimos probando algunas de las canciones nuevas en directo, olvidándonos de la idea de sincronizarnos con las secuencias grabadas ni nada parecido. Entre marzo y noviembre de 2002 fuimos grabando estas canciones nuevas en SC Records, el estudio que Javier Toral y sus socios habían montado en la nave de La Senda de Los Garres donde en 1995 habíamos grabado el disco en directo, Los Marañones (1996).

Para el nuevo disco decidimos robarle a Miguel el nombre de su «elepé» casero —incluido su dibujo para la portada, que incluimos en el inlay, debajo del CD—, y, para la canción que le daba título, invitamos a Joaquín Talismán a que grabara la parte de guitarra que ya habíamos probado con él en el ensayo un par de años antes.

El disco todavía tardó otros dos años más en salir a la calle. No teníamos compañía, así que probamos suerte por aquí y por allá. Al final nos decidimos por publicarlo en el sello discográfico que precisamente acababa de crear Joaquín Talismán para editar sus propios álbumes, Discos Perdición.

La canción, mientras tanto, pasó a formar parte regular del repertorio, y en diciembre de 2004, para promocionar la salida del disco, la tocamos en directo en el programa La Jam Evasión! de Canal 6 TV.

Como la tocábamos en todos los conciertos, en 2008 volvimos a grabarla para el recopilatorio de viejas canciones puestas al día, Las aventuras de Los Marañones (2008), en la versión que hacíamos en directo con Carlos Campoy al órgano.

En diciembre, cómo no, la incluimos en los conciertos de XX(II) aniversario en la sala 12&medio de Murcia.

Dejamos de tocarla en directo finalmente cuando llegaron las canciones de Tipos raros (2010), y la última vez que la tocamos fue precisamente en el concierto de presentación de ese disco en el Auditorio Víctor Villegas en Murcia, en enero de 2011.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «No fue tan mal». A continuación: «Esquizofrenia».

«No fue tan mal»

La última canción que entró en Shangri-La (1999), «No fue tan mal», fue también la última de las que se grabaron en las sesiones de Los Santos de Palo (1996-1998) que hemos recuperado hasta el momento. Con música de Ricardo y letra de Miguel, empezamos a ensayarla con Los Marañones en la primavera de 1998, la maquetamos con el cuatro pistas, como era habitual esos días, y muy poco después la presentamos mundialmente en el concierto en directo por la Internet que organizamos con la gente de Distrito Ered en los estudios de Televisión Murciana, con Fiti Espejo de nuevo de invitado de lujo tocando la pandereta.

Como el resto de canciones del disco, la grabamos a finales de año en los estudios de SPL Audio en Cabezo de Torres.

Al igual que «Flotando en una nube», «No fue tan mal» fue otra de las canciones que no sobrevivió en el repertorio a la partida de Joaquín Talismán.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Qué pasó». A continuación: «El mundo al revés».

«Qué pasó»

Otra de las canciones de las cintas de Los Santos de Palo (1996-1998) que hemos acabado grabando Los Marañones con el tiempo fue «Qué pasó», una de las últimas de aquellas sesiones, con música de Ricardo y letra de Miguel. En 2014, rebuscando canciones que se ajustaran a los criterios que nos habíamos planteado para el nuevo disco —en resumen: que se hubieran podido escribir más o menos entre 1963 y 1965—, Miguel retomó «Qué pasó», le retocó un poco la letra, y la grabamos para A contratiempo (2015).

La tocamos unas cuantas veces durante 2015, presentando el disco aquí y allá, y se quedó fuera en alguno de los recientes ajustes del repertorio.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Flotando en una nube». A continuación: «No fue tan mal».

«Flotando en una nube»

En una de las últimas tandas de canciones de Los Santos de Palo (1996-1998) venía «Flotando en una nube», con música de Ricardo y, de nuevo, letra de Pedro Jiménez. La empezamos a ensayar enseguida, la maquetamos con el cuatro pistas, y para junio de 1998 ya la teníamos lista para tocarla en el concierto por la Internet para todo el mundo.

A final de año la grabamos en los estudios de SPL Audio en Cabezo de Torres. Como la línea de bajo que había escrito Miguel era tan endiabladamente rápida, optamos por una solución novedosa (para nosotros). En aquella época yo empezaba a hacer cosas con el ordenador y, con ayuda de Carlos Campoy —que, aunque ya no estaba oficialmente en el grupo, seguía colaborando con nosotros y, sobre todo, había sido uno de los pioneros en el uso del ordenador y la Internet en nuestro círculo—, empecé a averiguar cómo funcionaba eso del MIDI de lo que tanto se hablaba (se suponía que mi sintetizador tenía de eso, pero yo nunca había sabido muy bien cómo usarlo). Así que, utilizando alguno de aquellos programas de la época, como Cakewalk o parecido, programé la línea de bajo y nos llevamos el diskette (supongo que iría en un diskette: estamos hablando del siglo pasado) al estudio, porque allí se supone que tenían un módulo MIDI con los sonidos apropiados.

Ya no recuerdo muy bien cómo conseguimos hacer funcionar aquello, pero sé que nos costó bastante esfuerzo establecer una conexión. En el fondo nos costaba entender esa tecnología. Sea como sea, le pusimos al archivo MIDI un buen sonido de bajo, lo sincronizamos con la batería de Pedrín y lo metimos en el disco. Y quedó muy bien.

Como sucedió con otras tantas de las canciones de Shangri-La (1999), sólo la estuvimos tocando en directo mientras Joaquín Talismán estuvo en el grupo.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Extraña familia». A continuación: «Qué pasó».