Categoría: Discografía

Caballero Reynaldo & The Grand Kazoo — Reynaldón (2018)

 

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Fernando Rubio — Cheap Chinese Guitar (2018)

Aquí Juan Antonio Ross y yo en los estudios Mirage de Cartagena, grabando nuestra participación en el disco —los Chamanes de Joaquín Talismán aparecemos al completo en «Thank You For Being There» y «Come Into My Dream»—, bajo la atenta mirada de Rubén Ros. Las fotos son del propio Fernando Rubio, así que el honor fue doble o triple.

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Poco después, Juan Antonio y yo volvimos a Cartagena para grabar nuestros coros (falsetes incluidos) en casa de Fernando.

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Y de vuelta a casa. En uno de los viajes reventamos un altavoz del coche escuchando las premezclas del nuevo disco de Ross. Mereció la pena.

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Caballero Reynaldo – Plutón

Caballero Reynaldo acaba de publicar hoy mismo un EP que incluye una adaptación al español que hicimos de la canción “Pluto” (2007) de Clare & The Reasons, que cuenta la triste historia de Plutón, que pasó de la noche a la mañana de ser un planeta normal a ser un planeta enano.

Para la portada, siguiendo nuestra línea, lo convertimos en botijo.

 

«Hollywood»

Miguel (Bañón) y yo empezamos a grabar canciones en casa junto a algunos amigos hacia 1979 o 1980. Yo había heredado un magnetofón de cinta abierta y aprovechábamos las cuatro posibles pistas del aparato para grabar y sobregrabar, añadiendo percusión, voces, guitarras, bajos y demás ruidos a las pistas básicas. El sonido era horroroso, pero conseguíamos plasmar algunas ideas musicales muy interesantes. Poco después Miguel se juntó en su casa con Ricardo (Perpén) y empezaron a hacer canciones propias con un par de guitarras acústicas. El siguiente paso fue juntarnos los tres en mi casa y tratar de aprovechar las posibilidades del magnetofón para grabar de nuevo esas canciones con más instrumentos.

El magnetofón tenía los días contados, pero no perdimos la costumbre de juntarnos en mi casa a grabar canciones, ahora en cintas de cassette, con una pletina nueva que había conseguido y que grababa bastante bien. Las primeras canciones de lo que finalmente se convertiría en Los Marañones se grabaron así, en casa, en cintas de cassette, hacia 1980 o 1981. Ricardo y Miguel aparecían con canciones o con bocetos de canciones que habían preparado por su cuenta y luego nos juntábamos los tres o los cuatro (súmese a Pedro Jiménez) o los cinco (súmese a Ra y en ocasiones a Josías) y las grabábamos con lo que teníamos a mano. Guitarras y bajos eléctricos, flautas, un tambor presuntamente hecho con piel de mono que acabó convertido en una maceta. Cualquier cosa.

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Ricardo, Román y Miguel.

1982-09-23_MiPerro_006.jpgRicardo, Ra, Miguel y Román.

1982-09-23_MiPerro_007.jpgRicardo, Miguel, y las víctimas, Ra (tocando el tambor de piel de mono hasta el final) y Román. Fotos de Ra. Septiembre de 1982.

Y si se acababan las canciones y todavía había tiempo y ganas para seguir grabando, pues nos inventábamos otras nuevas sobre la marcha. En estos casos, uno de los métodos compositivos favoritos de Ricardo en aquella época era que le pusiera delante las hojas con las letras de algún disco, el que fuera (preferiblemente desconocido para él), y, con la guitarra en la mano, cantaba lo que leía siguiendo la ronda de acordes que se iba inventando sobre la marcha, y si había suerte sacaba una canción a partir de ahí. Por ejemplo, la letra de la canción «Mad Man Moon», de A Trick Of A Tail (1975), el primer disco de Genesis sin Peter Gabriel (cosa que a él le daba igual, todo hay que decirlo), acabó convirtiéndose en una de las canciones de Mi perro monstruoso (1982), una de las primeras cintas que grabamos como si fuera un «elepé» (doble, en este caso, que la cinta era de 90 min.). Lo de «Mi Perro» venía por «Mi-guel», «Per-pén» y «Ro-mán».

Nunca le hicimos demasiado caso a esa grabación, pero a finales de los años noventa empezamos a digitalizar todas esas cintas antiguas y a indagar entre los archivos por si había canciones olvidadas que mereciera la pena recuperar. Y a Miguel se le ocurrió en 2002 desempolvar aquella vieja cosa llamada «Mad Man Moon», escribirle una letra de verdad, y convertirla veinte años más tarde en «Hollywood», la última canción de El mundo al revés (2004).

Es la única canción en toda la discografía del grupo en la que suenan dos bajos, uno grabado por mí, prácticamente igual que el de la cinta original, y otro grabado por Miguel, para darle más cuerpo. No hay guitarras ni teclados. Sólo dos bajos, la batería de Pedrín, la voz de Miguel, y unos samples de timbales gigantes. Nunca la hemos tocado en directo.

Por cierto que no es la última canción que menciona a Katmandú.

 

A continuación en Las canciones de Los Marañones: «Atrapado»

Los Marañones (Facedown/Edel, 1996)

Una cosa lleva a la otra. Mi amigo Andrés del Toro me había recomendado que le echara un vistazo a las ilustraciones de Luis Bagaria. Que me ilustrara, vaya. Como suele ser infalible, allí que me voy yo a la red a buscar, y la búsqueda me llevó a este artículo, donde, leyendo los comentarios, me encuentro el nombre de Adrián Vogel. Vaya. ¿Será el mismo? Claro, no puede ser otro. Así que, como el nombre llevaba un enlace ‘pinchable’, allá que voy. Y así, me encuentro con El mundano, su blog.

No hacía mucho me había vuelto a encontrar su nombre en un viejo artículo sobre Frank Zappa de la revista Disco Expres, de 1974, que me envió Javier Marcote para la hemeroteca de El 3er Poder, y luego comprobé que su nombre también aparecía en el libro Dylan, un libro de A.U. (Fundamentos, 1974), que en su momento me sirvió de iniciación y de introducción al universo dylaniano.

El caso es que pasando por su blog me encuentro un artículo sobre su etapa en Compadres, que fue cuando realmente se cruzaron nuestros caminos. Yo lo recuerdo más o menos así: Los Marañones habíamos grabado La revolución (La Fábrica Magnética, 1994) con Paco Trinidad, y queríamos utilizarlo como carta de presentación para tratar de conseguir algún tipo de contrato discográfico. En ésas Paco nos habló de su amigo Adrián y su nuevo sello.

Hablamos con él y llegamos a un acuerdo, firmamos un contrato editorial y discográfico para editar dos discos, y, junto a Mariano Tejera, nuestro mánager, y la gente de Attraction Management, nuestra agencia, nos ponemos a discutir y a dialogar con el propio Adrián y con Paco Trinidad, que definitivamente iba a ser el productor, hacia dónde queríamos ir con el disco, cómo grabarlo, qué incluir en él, etc. De la idea original de grabar con el grupo en directo en el estudio haciendo canciones nuevas se pasó a grabar un disco en directo, con público y con invitados especiales, e incluyendo también algunas canciones antiguas. Adrián quería que hiciéramos una versión del «Black Betty» de Ram Jam, y juro que lo intentamos (estuvimos todo un día ensayándola con Santiago Campillo, que originalmente iba a ser uno de los invitados, aunque al final no pudo por cuestiones de agenda). Al final acabamos metiendo la versión de «Mi guitarra quiere matar a tu madre», de Frank Zappa, que era la que solíamos tocar en directo en esas fechas.

El asunto de los invitados también tuvo alguna que otra negociación (aquí nos enfrentamos ahora al problema de mi memoria, porque no recuerdo algunos de los nombres que se barajaron), pero nosotros en realidad sólo conseguíamos imaginarnos invitando a viejos amigos del grupo, que además nos aportaran algo musicalmente. Vamos, que invitar por invitar, para poner unos nombres en la portada, no era lo nuestro. Sí, quizá hubiera sido más interesante comercialmente, como la versión de Ram Jam, pero qué le vamos a hacer.

Total, que al final invitamos a Josele Santiago de Los Enemigos y a Hendrik Röver de Los DelTonos, grupos ambos con los que habíamos compartido escenario infinidad de veces (y las que nos quedaban) y con los que teníamos (y tenemos) una afinidad personal y musical importante. Sumemos a Ricardo Perpén, fundador del grupo (lo había dejado en 1989) y autor de buena parte de las canciones, y a Carlos Campoy, por entonces colaborador habitual del grupo tanto en directo como en estudio (aunque se tomaría un descanso durante unos años, para volver en 2005 como miembro fijo), y ya tenemos a todos los invitados especiales.

Mientras tanto, Adrián había vendido Compadres a Edel, que así se abría hueco en España, quedándose él como director de la compañía en nuestro país. Por supuesto, la venta incluía nuestro contrato, así que, sin comerlo ni beberlo, de pronto estábamos en una multinacional alemana. Todo lo demás seguía igual, aparentemente, sólo que ahora quizá hubiera más presupuesto.

Bien, pues ya estamos a principios de 1995, ensayando como locos, preparando una selección de casi cuarenta canciones, mientras desde Madrid se comienza a gestionar cómo y cuándo se va a realizar la grabación. Finalmente, después de tantear algunos locales, se decide habilitar el almacén donde guardan sus cacharros nuestros amigos de Akra Iluminación, en la Senda de los Garres, aquí en Murcia, montando un escenario allí mismo, trayendo la unidad móvil de los estudios Kirios de Madrid, e invitando a unos cuantos amigos para que asistan como público a los conciertos.

Lo siguiente que sabemos es que Adrián ha dejado Edel y se ha ido a Polygram, dejando a Mamen Turmo (que, según cuenta el propio Adrián en su artículo, ni siquiera había sido partidaria de la venta de Compadres a Edel) la tarea de supervisar nuestra grabación mientras los alemanes deciden a quién le encargan ahora la dirección de la compañía en España. Pero Mamen es una persona fantástica y al final, con toda la incertidumbre de la situación, se vino a Murcia y el asunto de la compañía sin cabeza se convirtió en poco más que una broma durante la grabación. Nadie sabía muy bien qué iba a pasar con el disco, pero había que grabarlo en cualquier caso, así que finalmente, los días 19 y 20 de mayo de 1995, se hicieron los dos conciertos. Aquí unas cuantas fotos y aquí un vídeo.

Al día siguiente, casi todos los implicados nos fuimos a la playa a comernos una paella:

De izquierda a derecha y de arriba a abajo, Josele Santiago, Gemma, Paco López de Attraction, Hendrik Röver (sentado), Irene (sin gafas de sol), Mariano Tejera, Cristina de Attraction, Juana Corbalán, yo mismo, Ana Alberdi, Miguel Bañón (sentado), Mamen Turmo (la compañía de discos), Paco Trinidad (el productor), Pepín Fernández (el técnico), y tumbado nuestro amigo Pilo.

(Continuará…)

Comentarios (rescatados)

Arroyero, 5 de noviembre de 2009

Joder, también compartimos amistad con Adrian? Bonita recopilación. es hermoso ordenar los recuerdos mientras no venga alguien a discutirlos.

David González, 5 de noviembre de 2009

Qué bueno eres Román!. No se te escapa un detalle!. Y qué lujo compartir escenario con gente como Josele Santiago y Hendrik Roever…por nombrar sólo a dos a quienes siempre he seguido. Un saludo.

http://davidgonzalezlira.blogspot.com/

Adrian Vogel, 6 de noviembre de 2009

¡Qué buena memoria Román! Feliz siglo, por lo menos…

Salud & Saludos

Adrian

http://elmundano.wordpress.com

Román, 6 de noviembre de 2009

¡Igualmente, Adrian! Madre mía, sí que hace años, sí. Un verdadero honor tenerte por aquí. Y lo de la memoria… bueno, todavía me acuerdo de algunas cosas, ¡pero he olvidado muchísimas más!

klimtbalan, 18 de noviembre de 2009

María santísima!!! el mundo es un pañuelo! Y la Juanamari Corbaláaaan de mi Bullas y mi hermana de apellido!!!

Hay que organizar una timba Román!!!

Esperamos ansiosos la segunda parte….

Besooos

http://klimtbalan.wordpress.com

Caballero Reynaldo & The Grand Kazoo — Acoustic Virtual Rehearsal (junio de 2009)

Hall Of Fame Records acaba de publicar, sólo para descarga («Fuck the vinyl, download the mp3!»), los ensayos virtuales que hicimos para el concierto de Barcelona.

Como sabíamos que no ibamos a poder ensayar juntos nada más que un fin de semana, la cosa se hizo de la siguiente manera: Luis G. grabó guitarra acústica y voz en casa y nos lo envió a los demás; desde su casa, Manoel añadió su guitarra según le pareció bien; y yo desde la mía añadí bajo sobre la marcha. Luego oZcar añadió trombón, mandolina y voces; y yo más voces tras escuchar las suyas, para ver cómo quedaban. Entonces Luis fue aparcando cada pista en su plaza de garaje correspondiente, lo mezcló todo, y nos lo envió para que practicáramos antes del único ensayo.

Y ahora va el tío y lo publica. Con el espíritu de Manacho incluido.

Total, que, sin comerlo ni beberlo, tengo un disco nuevo que añadir a la discografía.