Categoría: Conciertos

Paul Simon en Madrid, 18 de noviembre de 2016

Paul Simon en el Barclaycard Center. Un recinto deportivo gigante, parece que pensado para partidos de baloncesto, que seguramente antes tendría otro nombre más razonable (en realidad es lo que hasta no hace mucho se conocía como Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid), y que pronto (ya) tendrá el nombre del banco que ha comprado al otro banco. Entre ellos se entiendan.

Como he venido con tiempo, me aseguro de que el sitio es el sitio y me voy a un bar cercano a merendar. Todavía falta hora y media cuando termino, pero como no tengo otra cosa que hacer, me meto en el recinto. Intento meterme, porque el que recoge las entradas en las vallas que hay en la fachada principal me dice que con la mía hay que entrar por detrás. Es decir, que me toca darle toda la vuelta al edificio, que no es pequeño.

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Entro, ahora sí, y amablemente me indican mi asiento. Como es tendencia universal, las bancadas están demasiado juntas, así que apenas hay espacio entre mis rodillas y el asiento de delante. De momento estoy solo en la grada, así que me pongo a leer las notas y los créditos de uno de los CDs que me he comprado de camino al concierto.

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Al rato empieza a venir gente, e inevitablemente se me sienta detrás toda una familia con ganas de pasárselo bien y con muchas cosas que decirse. El padre, quizá de mi edad, quizá un poco mayor, intenta explicar al resto quién es Paul Simon y lo buena que era la música de «sus tiempos». Parece ser que las hijas o algo le han comprado la entrada para el concierto como sorpresa, así que están todos de muy buen humor. Las chicas, tres o cuatro de edades variadas (una de ellas habla de los noventa como si fueran «sus tiempos», y otras quizá nacieron por esas fechas), hablan y hablan con ese acento centropeninsular plagado de eses. Para los murcianos nunca deja de ser chocante el abuso de esa letra en particular, sobre todo cuando el autor es precisamente un murciano. Que no es el caso.

Finalmente, se apagan las luces y parece que empieza el concierto. No he mirado el reloj (léase teléfono), pero deben pasar ya algunos minutos de las 20:00 h., que era la hora prevista. Salen los músicos al escenario y se ponen a tocar una pieza de aires africanos al estilo de Graceland (1986) que no consigo identificar en el momento (luego compruebo que se trata de una versión instrumental de «Gumboots»).

A lo largo del concierto, suele haber unos diez músicos sobre el escenario. En una tarima al fondo a la izquierda según se mira, la sección de vientos, con dos miembros fijos, C.J. Camerieri (los nombres de los músicos, que no llegaron a ser presentados, los he sacado del concierto de hace unos meses en el programa Austin City Limits, espero que no haya cambiado ninguno desde entonces) tocando sobre todo trompeta y trompa, y el otro, Andy Snitzer, saxofones y flautas, a los que se suman algunos otros miembros del grupo de vez en cuando. Porque aquí todos tocan de todo. Delante de ellos el acordeonista, Joel Guzman, con un sintetizador al lado y algo de percusión. Todos en el grupo tienen al lado algo de percusión. Junto a él, el guitarra solista y director musical, Mark Stewart, que también toca el didgeridú, el saxo tenor y unas cuantas cosas más, creo que incluso flauta andina. Y percusión, claro. Detrás, el batería, James Oblon, fantástico; a la derecha otra tarima con el percusionista principal, Jamey Haddad, y más a la derecha, el órgano de Mick Rossi, que juraría que tocaba alguien más cuando Rossi estaba sentado al piano, porque estos músicos se mueven mucho. Delante de él, Vincent Nguini, un guitarrista de Camerún que lleva tocando con Paul Simon desde hace veinticinco años, según cuenta, y el piano de cola de Mick Rossi. Entre las dos tarimas está el bajista, el gran Bakithi Kumalo, y delante de él, Paul Simon, que ya sale.

Enlazan directamente con el acordeón de «The Boy In The Bubble», la canción que abre Graceland (1986). Y ya desde el principio queda claro que este grupo es capaz de tocar cualquier cosa. No tiene nada que envidiarle a la instrumentación original del disco. No parece faltar ningún elemento, y Paul Simon, a sus 75 años, canta como siempre. Y, con lo pequeño que es, llena el escenario. Para que también quede claro desde el principio que en el concierto va a haber de todo, continúan con el famoso redoble de caja que introduce «50 Ways To Leave Your Lover», de Still Crazy After All These Years (1975). Sigue «Dazzling Blue», de So Beautiful Or So What (2011), con su percusión india acompañada del canto rítmico del percusionista. Los miembros del grupo siguen cambiando de instrumentos durante todo el concierto, adaptándose a la época y a la canción de forma fluida. Como ya he dicho, normalmente cuento diez músicos en el escenario, incluyendo al propio Simon, pero me parece recordar que ha sido en esta canción donde ha aparecido un violinista solista invitado, cuyo nombre no he entendido bien, aunque Simon lo haya presentado, así que no me ha quedado muy claro si finalmente era alguno de los otros músicos cambiando de instrumento o sólo ha salido al escenario para la ocasión.

Volvemos al acordeón con «That Was Your Mother», la canción zydeco de Graceland (1986). Antes, Simon anima a la gente a bailar, digan lo que digan los del servicio de seguridad, y como muestra nos regala unos pasos de baile él mismo.

Paul Simon y su grupo interpretando «That Was Your Mother» en el programa
Austin City Limits hace unos meses.

Para la siguiente canción, «Rewrite», también de So Beautiful Or So What (2011), con su solo de silbido incluido, nos explica cómo partió de un riff de guitarra para componerla. A esta distancia no sabría decir quién toca qué, pero hay sonando cosas que no suenan exactamente como guitarras. Y de repente llega uno de esos momentos esperados, cuando, sin avisar, Simon comienza a susurrar la melodía inicial de «America», la canción de Bookends (1968), uno de los grandes álbumes de Simon & Garfunkel.

Y aquí haré un pequeño paréntesis personal, porque no sólo es una de mis canciones favoritas del dúo o del mundo en general, sino que además me trae buenos recuerdos de la infancia, cuando a mi hermana le regalaron el disco Simon & Garfunkel Greatest Hits (1972) y a mí uno de los últimos álbumes de Tintín, Vuelo 714 para Sídney (1968). Desde entonces asocio esta canción en concreto a esos momentos irrepetibles sentado en un sillón y leyendo las desventuras del millonario Lazslo Carreidas y los misteriosos encuentros con los extraterrestres.

Sigue otra clásica, «Mother And Child Reunion», de Paul Simon (1972), con sus aires reggae. Pero, ¿cuántas grandes canciones ha hecho este señor que está ahí delante, en el escenario? Como muestra, la siguiente, del mismo álbum, «Me And Julio Down By The Schoolyard» (1972). Qué bien me lo estoy pasando. Y vuelvo a la reflexión personal. Acabo de caer en la cuenta que con Los Marañones he escrito al menos un par de canciones inspirado por este hombre. Una es «El sonido del silencio», de El mundo al revés (2004), una canción de Ricardo Perpén cuya letra escribimos Miguel Bañón y yo robándole directamente el título a una de las canciones más famosas del dúo, y la otra es «Simón», de Tipos raros (2010), con música de Miguel, que está dedicada a esas grandes canciones que ha escrito Paul Simon y que resulta que estoy oyendo ahora mismo en vivo y en directo.

Para introducir la siguiente canción, «Spirit Voices», de The Rhythm Of The Saints (1990), nos cuenta la historia de su viaje a Brasil y cómo un curandero le hizo beber ayahuasca para que oyera las voces de los espíritus. Lo único que echamos de menos es la voz de Milton Nascimento que aparecía en la versión original.

«Spirit Voices» en Austin City Limits.

Y seguimos con la canción que abría ese mismo álbum, «The Obvious Child», y para introducirla nos cuenta su encuentro con Olodum y la batucada. Ahora en el escenario todo el mundo toca algún tipo de percusión y sólo les falta ponerse a desfilar entre el público. Pero no, son grandes músicos muy organizados, así que se quedan todos en su sitio en el escenario. La versión es espectacular y los asistentes están completamente metidos en la fiesta en la que estamos participando.

Llega por fin una de las canciones del nuevo disco, Stranger To Stranger (2016), que se supone que es la excusa para esta gira. Escuchamos la que le da título, «Stranger To Stranger», con dos invitados para la ocasión, Sergio Martínez tocando el cajón peruano y Nino de los Reyes taconeando, los mismos (si no he escuchado mal los nombres) que participaron en la grabación del disco. Como no todo el mundo ha escuchado el nuevo disco, ni mucho menos ha leído los créditos, por detrás de mí oía a alguien decir que lo de estos dos invitados estaba metido con calzador, como si lo del toque flamenco lo hubiera preparado sólo para esta ocasión. Me imagino que cuando toca en Brasil habrá algún comentario igualmente desinformado sobre la batucada.

Dejamos el disco nuevo de momento y volvemos a Simon & Garfunkel, con otra de mis canciones favoritas (y de todo el mundo), «Homeward Bound», de Parsley, Sage, Rosemary And Thyme (1966), que el público reconoce ya con los primeros arpegios. Sin dejar a Simon & Garfunkel, el grupo interpreta una versión instrumental de «El condor pasa», la canción peruana que Paul Simon escuchó en versión de Los Incas y que grabó junto a ellos y Garfunkel en el álbum Bridge Over Troubled Water (1970). En realidad, la canción sirve de introducción a «Duncan», de Paul Simon (1972), en cuya grabación original también participaron Los Incas.

A continuación, Simon aligera un poco las cosas sacándose de la manga un instrumento de la India de una sola cuerda que hace un sonido curioso y que a él, según cuenta, le suena como «werewolf», así que se le ocurrió escribir una canción sobre hombres-lobo, «The Werewolf», que con los sonidos del susodicho instrumento abre su nuevo disco, Stranger To Stranger (2016). Terminada la canción, el guitarrista camerunés Vincent Nguini, que lleva más de veinticinco años colaborando con Simon, da un paso al frente y nos cuenta la divertida historia de cómo Paul Simon hipnotizó a una pantera negra y luchó contra unos gorilas durante un ritual de iniciación en uno de sus viajes a África. También nos cuenta que la canción que van a tocar lleva un compás de 9/8, pero que se puede bailar igual. La canción es «The Cool, Cool River», de The Rhythm Of The Saints (1990).

Termina con un impresionante solo de piano de Rossi que enlaza directamente con el gran final del concierto, que consiste en los dos grandes éxitos de Graceland (1986), «Diamonds On The Soles Of Her Shoes» y «You Can Call Me Al», enlazados con un solo de batería y culminados con el esperado solo de bajo de Bakithi Kumalo, como en el disco original.

«You Can Call Me Al» en Austin City Limits.

Paul Simon y su increíble grupo se despiden, abandonan el escenario y eso es todo. Excepto que el público asistente se niega a irse así como así. Vuelven a salir los músicos y vuelven a tocar la introducción instrumental de «Gumboots», sale de nuevo Paul Simon y tocan «Wristband», del último disco, Stranger To Stranger (2016), la divertida historia de cómo salió a fumar a la parte de atrás de la sala justo antes de un concierto y se le cerró la puerta, por lo que tuvo que volver por la entrada principal. Pero el vigilante de la entrada no le dejaba pasar porque no tenía muñequera identificativa.

El vídeo oficial de «Wristband».

Y volvemos a Graceland (1986), el gran protagonista del concierto —no en vano es su disco más premiado y vendido en todo el mundo—, con la canción que le da título, «Graceland». Y como gran final, la maravillosa «Still Crazy After All These Years», del álbum del mismo título, Still Crazy After All These Years (1975). Al terminar, todo el grupo y los invitados se acercan al borde del escenario y hacen el saludo de rigor. No se puede pedir más.

Pero se pide, así que ya están otra vez todos en el escenario. El segundo bis comienza sorprendentemente con «Late In The Evening», la canción que abre One-Trick Pony (1980), un gran disco del que pensaba que no iba a escuchar nada esta noche. La versatilidad de este grupo es inenarrable.

Una versión en directo de «Late In The Evening», grabada prácticamente con el mismo grupo hace cinco años (junio de 2011) en Nueva York.

A continuación, otra joya olvidada, el blues «One Man’s Ceiling Is Another Man’s Floor», de There Goes Rhymin’ Simon (1973), que tampoco esperaba escuchar. ¿Y ahora qué? ¿Cómo salimos de ésta? Pues con «The Boxer», una de las canciones más famosas de Simon & Garfunkel, de Bridge Over Troubled Water (1970). Todo el público corea el estribillo. Se despiden de nuevo.

Ya está. Pero aquí no se va nadie. Sale de nuevo Paul Simon, ahora solo, sin grupo, y con su guitarra acústica empieza a tocar el arpegio de «The Sound Of Silence», y la gente se vuelve loca. Pero consiguen hacer honor a la canción y escuchar en silencio. La canción apareció originalmente en el primer álbum de Simon & Garfunkel, Wednesday Morning, 3 A.M. (1964), y se convirtió en su primer éxito un par de años más tarde, cuando se publicó una versión con instrumentos eléctricos añadidos por Tom Wilson, el productor, sin conocimiento del dúo. Pero aquí volvemos a la versión acústica. Qué bien toca la guitarra este hombre.

Se va. Ya no se le puede pedir más, de verdad. Pero le piden.

Sale de nuevo todo el grupo y vuelven a Graceland (1986), con «I Know What I Know», algo ligero antes de la que, sí, definitivamente, será la última canción del concierto, «Bridge Over Troubled Water», del álbum del mismo título, Bridge Over Troubled Water (1970). Tras una irrefutable versión de uno de sus mayores éxitos, Simon se queda en el escenario agradeciéndonos que le hayamos hecho trabajar tanto esta noche, y se va. Antes de que a nadie se le ocurra pedir otra, encienden las luces y salimos todos a la calle poco a poco.

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Van Der Graaf Generator (Teatro Cervantes, Málaga, 26 de enero de 2009)

La noticia surgió después del verano o así: que los Van Der Graaf Generator tocaban en Málaga en enero. Ahora convertidos en trío, ya habían venido a España el año anterior y había opiniones para todos los gustos. Pero yo me había quedado con ganas de ir al norte a verlos. El grupo es de mis favoritos desde siempre, pero no pensaba que nunca fueran a juntarse de nuevo desde que se separaron allá por 1976 o 1978, así que la reunión de 2005 con Present (2005) me pareció genial. Y muy digna, como cabía esperar. Hasta se me pasó por la cabeza ir a verlos a Londres o algo, suponiendo que quizá la cosa no durara. Luego Jackson se fue del grupo pero, en lugar de separarse, los otros tres decidieron seguir solos y sacaron el magnífico Trisector (2008).

Así que lo de Málaga era tentador. Muy tentador. Pero era en Málaga. Igual tocaban más cerca, que ya que venían a España… De hecho, Peter Hammill tocó en Torre Pacheco, así que todo es posible. Pero había que ir comprando las entradas, que igual se agotaban los sitios buenos… Qué hacer, qué no hacer…

Todas mis dudas se fueron a la porra cuando JV dijo que se iba desde Valencia y que pasaba por Murcia a recogerme. Por si eso no fuera motivo suficiente como para mover el culo, Carlos, el Creador de la liZta y José Luis, otro liZtero malagueño adoptivo, se ofrecieron a comprar las entradas, acogernos y a anfitrionearnos de forma inmerecida. Al final, además, resulta que la gira europea consiste en sólo cuatro conciertos: Budapest (Hungría), Praga (República Checa), Aschaffenburg (Alemania) y Málaga (España).

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Total, que allí que estoy esperando a JV el lunes, 26 de enero, para salir zumbando. Buena conversación y buena música y la primera sorpresa: mucha nieve en Puerto Lumbreras. No estaba previsto, pero allí estaban los quitanieves haciendo honor a su nombre. Con cuidadín fuimos avanzando y conversando, con parada de gasolina, café y Bollycao, respectivamente para el coche, JV y el menda. El señor que habla desde la cajita que hay en el parabrisas nos va indicando como llegar a casa de José Luis. Al final, Carlos definitivamente no va a poder ir al concierto, así que nos quedamos en trío, como los propios VdGG. Comemos unas viandas que nos ha preparado nuestro anfitrión y que nos colman y azoran a partes iguales, y nos preparamos para salir. Foto.

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José Luis nos pasea por Málaga, nos enseña, nos demuestra y nos cultiva. Prometemos volver cuando esté todo terminado. Pasamos por Discos Pat, una tienda de discos de rock progresivo y sinfónico de la que salgo con los dos primeros discos de David Sylvian. Antes o después cenamos algo y andando pa’l teatro. Como Carlos no viene, mientras José Luis se va a recoger a su susodicha, nosotros intentamos vender la entrada que nos sobra. Pero antes nos vamos a tomarnos una caña.

Volvemos al teatro, me encuentro a Jota, de Los Planetas, y le vendo la entrada a un amigo suyo. Cosas que pasan. Ahora que estamos todos, vamos pa’ dentro.

El concierto: increíble, fantástico, genial. Yo creo que ahora son mejores que nunca. Hammill cantando a lo grande, tocando el piano o rasgueando la guitarra eléctrica, Hugh Banton pedaleando y tecleando con su órgano, que se basta y se sobra para inundar de música todo el teatro, y un impresionante Guy Evans a la batería. Impresionante de verdad, un animal. El repertorio:

  • «Interference Patterns» (Trisector, 2008)
  • «(In The) Black Room» (Chameleon In The Shadow Of The Night, 1972)
  • «Scorched Earth» (Godbluff, 1975)
  • «Lemmings» (Pawn Hearts, 1971)
  • «Lifetime» (Trisector, 2008)
  • «All That Before» (Trisector, 2008)
  • «Meurglys III (The Songwriter’s Guild)» (World Record, 1976)
  • «Over The Hill» (Trisector, 2008)
  • «(We Are) Not Here» (Trisector, 2008)
  • «Man-Erg» (Pawn Hearts, 1971)
    +
  • «La Rossa» (Still Life, 1976)

Ni más ni menos que cinco canciones del nuevo disco. No, no es un grupo que esté aquí para vivir de glorias pasadas. Pero, curiosamente, no tocaron ninguna de Present (2005). Más detalles, fotos, artículos y cosas sobre el concierto aquí.

Tras salir del teatro, nos dimos una vuelta por la Málaga nocturna y acabamos en un garito donde actuaban en directo Pink Floyd, Gary Moore, Eagles, Mike And The Mechanics y no sé cuántos más, todos encarnados en una sola persona. Al día siguiente depositamos agradecidos a nuestro maravilloso anfitrión donde nos pidió y de vuelta a casa, de nuevo con buena conversación y buena música (esta vez incluido David Sylvian), aunque ahora sin nieve.

Comentarios (rescatados)

Arroyero, 17 de febrero de 2009

¡Joder, joder, joder!

Carlos

Román, 17 de febrero de 2009

Er… en realidad no estuvo tan bien… de hecho, fue un rollo… er… nos aburrimos un montón… sonó fatal… er… tocan de pena… esto… (en fin, que siento que te lo perdieras…).

El hombre de la isocarro, 20 de febrero de 2009

¿Y no tocaron «Badajoz, la tierra mía»? Anda que ya les vale

Román, 21 de febrero de 2009

Creo que la llevaban ensayada, pero que no les gustaba cómo les salía sin el saxofonista…

Morro, 22 de septiembre de 2009

Hola chicos,

era la primera vez que los veía y para mí han sido los mejores en directo. Ningún grupo provoca toda esa fuerza en vivo (tal vez los zeppelin, pero será difícil que los veamos)

Me pegué el viaje desde Madrid, bajar y subir en un día. Fue increíble. Gracias a mi chica, que me sigue a todos lados jajaja.

Un saludo a todos… viejos rockeros nunca mueren.

Morro

PD: Gracias por el tracklist del concierto

Román, 22 de septiembre de 2009

De nada, Morro. Desde luego mereció la pena el viaje. Un saludo.

The Whip (Audio, Murcia, 16 de enero de 2009)

Una de mis intenciones al comenzar esto era dejar constancia de los conciertos a los que voy asistiendo. Pero tratar de hacer una crítica o un comentario más o menos interesante me resulta a veces muy difícil, así que lo voy dejando y al final no pongo nada.

Pues bien, pues vale. Como la intención es, ya digo, como mínimo dejar constancia, pues la dejo, aunque sea sin muchos comentarios sobre el contenido, y a ver si así la sigo dejando (la constancia, digo):

Jueves, 15 de enero de 2009, por casualidad me pongo a chatear con mi vecino, que me dice que mañana tocan The Whip y que si vamos. Yo no conozco de nada al grupo, así que me apunto. Y vamos.

Viernes, 16 de enero de 2009. Sala Audio, Murcia. Llegamos con el concierto de Miqui Puig ya empezado. Me gusta la bajista, que al final es la que más anima al público. Luego vienen The Whip, que ponen a todo el mundo a dar botes casi desde el principio.

Como por allí me encuentro a lo más granado del periodismo profesional y amateur de la ciudad, creo que será mejor dejar que los comentarios los hagan ellos, así que allá van de momento los de anywhere y Miguel Tébar.

Stray Cats (San Pedro del Pinatar, 19 de agosto de 2008)

Desde que empecé con esto he tenido la intención de ir contando los conciertos a los que voy, pero nunca consigo estar al día, así que, aunque sólo sea para que quede constancia de ello, sí, el otro fuimos a ver a los Stray Cats a San Pedro del Pinatar, en la costa murciana.

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Digo fuimos porque no iba solo, claro. Íbamos Joaquín Talismán, Rafa y yo, y lo primero que hicimos al llegar fue quitarle el sitio para aparcar ni más ni menos que a Ángel Sopena. Supongo que acabará perdonándonos. Conforme íbamos viendo aumentar el tamaño y el número de las motos sabíamos que nos íbamos acercando al lugar. Llegamos a tiempo de ver acabar a los teloneros y de enterarnos que nuestros amigos Los Fanáticos actuaban después de los Stray Cats. Saludamos a diestra y siniestra y nos acomodamos junto a la mesa de mezclas (típico) para verlos.

Lo que es el concierto de los de Nueva York, pues eso, aparte de las limitaciones en el sonido y de las dificultadoes para llegar a la barra, fantástico. Aunque nunca había visto al grupo en directo ni tampoco he sido un gran seguidor de su discografía, ya estaba más que convencido de la maestría de Brian Setzer con la guitarra, así que la verdadera sorpresa fue ver en acción al otro par de elementos. Slim Jim Phantom saltando y corriendo por todo el escenario para llegar justo a tiempo de dar el platillazo final de cada canción, mientras un roadie le ponía y quitaba elementos de la batería, para que en cada momento estuviera siempre reducida a la mínima expresión (normalmente bombo, caja y plato, y ocasionalmente algún timbal y algún otro plato que iban y venían), y sobre todo el genial Lee Rocker, alternando sus dos contrabajos y haciendo tresillos sin parar subido al instrumento.

Comenzaron enchaquetados y acabaron descamisados, después de casi dos horas de concierto, acabando con unos bises que incluían una versión del «Somethin’ Else» de Eddie Cochran (¡cómo no!) con Setzer subido encima del bombo, Slim Jim Phantom correteando por el escenario y Lee Rocker con el contrabajo en el regazo dándose paseos mientras hacía más tresillos. En fin, que lo pasamos en grande. Lo que es rock & roll, vaya.

Al final nos volvimos a Murcia y nos quedamos con las ganas de ver a los Fanáticos, que según nos contaron no empezaron a tocar hasta casi dos horas después de los americanos.

Aquí hay un comentario más informado sobre el concierto: Miguel Tébar Almansa, «Maullidos de R’n’R a orillas del Mar Menor», Actividad musical en la Región Murciana (y no sólo), 20 de agosto de 2008, y aquí un poco de información previa: Jam Albarracín, «Stray Cats: Ahora o nunca», Murcia Rock, 13 de agosto de 2008.

Y como para eso tenemos YouTube, aunque yo no hice ni fotos ni vídeo ni na’ de na’, allá va un puñado de vídeos grabados desde el público por algunos de los asistentes:

Y como guinda, una pequeña demostración de Lee Rocker y su técnica ante un pasmado presentador de televisión alemán:

Así estuvo las dos horas de concierto, sin despeinarse.

Peter Hammill (Centro de Artes Escénicas, Torre Pacheco, Murcia, 30 de mayo de 2008)

Últimamente en la Región de Murcia te puedes esperar cualquier cosa en cuanto a conciertos: ese mismo fin de semana, si el viernes tocaba Peter Hammill en Torre Pacheco, el sábado tocaban al mismo tiempo Nick Lowe en la capital y Al Kooper en San Javier. El sábado había que elegir, pero el viernes la cosa estaba bastante clara, así que allí que nos reunimos los fieles de Hammill, algunos venidos de bastante lejos.

Aunque realmente nunca ha dejado de hacer giras por todo el mundo ni de sacar disco tras disco, todos diferentes y prácticamente todos sin desperdicio, la carrera de Peter Hammill está pasando por un momento muy interesante y de actividad frenética desde hace unos pocos años. Los que seguimos su sitio oficial, Sofa Sound, sabemos que Hammill nunca ha tenido problemas para hablar con honestidad y sinceridad hasta de los aspectos más íntimos de su proceso creativo, ni mucho menos de sus frustrantes relaciones con el mundo de la industria musical.

Él mismo nos ha ido contando cómo en 2003 se reunió en secreto con sus viejos compañeros de Van Der Graaf Generator para hablar de hacer algo juntos de nuevo. Hartos de encontrarse sólo en funerales y entierros pensaron que si alguna vez se iban a juntar, cosa que los aficionados al grupo llevaban reclamando a gritos durante décadas, mejor hacerlo mientras todos estuvieran vivos todavía. A finales de 2003, cuando ya tenía acabado su nuevo disco en solitario, incoherence (Fie!, 2004), Peter Hammill sufrió un infarto del que se recuperó satisfactoriamente. Los motivos que les habían llevado a plantearse una reunión del grupo eran ahora más evidentes que nunca. En cualquier caso, no querían hacerlo por hacerlo, y antes siquiera de plantearse contárselo a nadie, se reunieron en el estudio para tratar de grabar material nuevo y después averiguar si de esas grabaciones podría salir un disco. Si era así, quizá después pudiera hablarse de una vuelta del grupo a los escenarios.

Mientras tanto, el que volvió a los escenarios fue el propio Hammill, precisamente en España, en agosto de 2004. La compañía EMI/Virgin por su parte resucitó el viejo sello Charisma para publicar el nuevo álbum de Van Der Graaf Generator, Present (Virgin, 2005), y reeditar todo el viejo catálogo del grupo, remasterizado por el mismo Hammill, con algunas pistas de regalo y con unos libretos llenos de detalles sobre la historia del grupo y las circunstancias de las grabaciones. En años sucesivos EMI/Virgin ha seguido reeditando los discos en solitario de Hammill, con unas interesantes y esclarecedoras notas del propio autor. En 2006 publicó un nuevo álbum, Singularity (Fie!, 2006), para el que reconocidamente utilizó como inspiración su propio buceo en sus viejos discos, dando como resultado uno de sus mejores trabajos. Por otro lado, el regreso de Van Der Graaf Generator se ha consolidado artísticamente, ahora que el grupo ha pasado de cuarteto a trío, con la publicación de un grandísimo nuevo disco, Trisector (Virgin, 2008), y mientras, un Hammill totalmente en forma, va alternando giras en solitario con las giras con el grupo.

Y es en estas circunstancias que nos enteramos de que lo han contratado para una actuación en el Centro de Artes Escénicas de Torre Pacheco, aquí al lado. Y allí que nos vamos, claro.

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En el escenario, un piano en un lado y una silla junto a una guitarra acústica. Aparece Hammill, todo vestido de blanco, muy delgado, sonriente, saluda con un gesto y se sienta al piano. La primera canción es «Don’t Tell Me», del álbum Enter K (Naïve, 1982). A partir de aquí, poco hay que decir: con una voz impresionante y absolutamente entregado a la interpretación en cuerpo y alma, con el público rendido y boquiabierto ante la intensidad de la actuación, sólo se me ocurre dar cuenta del repertorio que interpretó, una selección de canciones impecable (y no es de extrañar, con más de cuarenta discos a sus espaldas de donde elegir). Siguió con «Nothing Comes», del magnífico Everyone You Hold (Fie!, 1997), volvió a Enter K con «The Unconscious Life», nos presentó el nuevo Singularity (Fie!, 2006), con «Friday Afternoon», y cerró la primera parte con «Silver», de And Close As This (Virgin, 1986). Tras cada canción parece quedarse exhausto física y emocionalmente, pero profundamente aliviado, y con una sonrisa en la cara nos va haciendo breves comentarios sobre lo que interpreta.

La segunda parte del concierto fue con la guitarra acústica: «Comfortable?», de Patience (Naïve, 1983), «If I Could», de The Future Now (Charisma, 1978), «Driven», del reciente Clutch (Fie!, 2002), «Sitting Targets», del gran disco del mismo título (Virgin, 1981), «Time For A Change», de pH7 (Charisma, 1979), y para acabar, regreso a Patience con la tremenda «Patient».

Para la tercera y última parte del concierto, Hammill volvió al piano para interpretar «Curtains», de su primer disco con su propia compañía, Fireships (Fie!, 1992), «Bubble», de Everyone You Hold, «Meanwhile My Mother», de Singularity, «Your Tall Ship», de Roaring Forties (Fie!, 1994), «Stranger Still», de Sitting Targets, y para cerrar, una sorpresa, «Still Life», del clásico álbum del mismo título (Charisma, 1976) de Van Der Graaf Generator.

El público, entregado desde el principio, no le iba a dejar irse así como así. Salió de nuevo, esta vez con la guitarra acústica, y nos regaló la maravillosa «Ophelia», la tercera de Sitting Targets de la noche (no me puedo quejar, porque es probablemente mi disco favorito de los suyos). Después de esto, poco más le podíamos pedir, así que lo despedimos con una ovación todos levantados, saludó muy simpático y se fue.

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Una foto del concierto, cortesía de nuestro amigo José Abellán, que también anduvo por allí.

Conciertos

Está claro que estoy intentando ponerme al día. La cosa es que mi intención era ir contando los conciertos a los que voy, comentando en detalle o aunque fuera por encima, pero no ha habido forma de encontrar un momento tranquilo para hacerlo. Así que, sea como sea, vamos a ver si me acuerdo de todos a los que he ido en lo que va de año, porque ha sido un buen montón… y sobre todo, si recuerdo algo de alguno (sí, un nuevo desafío a la memoria).

Raphael, Sala Narciso Yepes, Auditorio Víctor Villegas, Murcia, 5 de enero de 2007. Un buen principio de año. Raphael, ni más ni menos. El espectáculo, Cerca de ti, era sencillo y sobrio: un piano de cola como único acompañamiento musical, cuatro pies de micro situados estratégicamente, un atril con las letras de las canciones nuevas, y el cantante, moviéndose por todo el escenario como Pedro por su casa. Y es que si hay algo que se puede decir de él es que tiene tablas. Tablones. Sabe cómo hacer reaccionar al público, domina las pausas, interpretando las tremendas letras de Manuel Alejandro como nadie, bromea, se ríe de sí mismo, y para colmo, sigue teniendo una voz estupenda. Fui con mi madre, y nos lo pasamos pipa.

The Paybacks y The Muggs, Nuevo Garaje, 19 de enero de 2007. De este concierto tengo un recuerdo bastante difuso. Recuerdo al bajista/teclista de The Muggs y al guitarrista, que también tocaba con The Paybacks. Recuerdo a la cantante y que no me podía quitar a Patti Smith de la cabeza, pero seguramente es por cosa de la edad. Si queréis ver fotos y más información (de primera mano y más cercana en el tiempo, no como mis casi recuerdos) sobre el concierto, aquí, en festivalesderock.

Harry Up! y El Estudiante Larry, 12&medio, Murcia, 3 de febrero de 2007. Del estudiante me acuerdo muy poquito (y es que ya han pasado unos meses), pero de Harry Up! me acuerdo perfectamente. Sobre todo de la imagen del bajista. La cosa es que ya los había visto hace algún tiempo, y qué voy a decir, sólo han mejorado… Además, soy fan de Juanfra desde la primera vez que vi a Art School, así que no puedo ser objetivo. Más detalles sobre el concierto en la crónica de El Impostor. Y aquí El Estudiante Larry en directo aquel mismo día, tocando la última canción (creo) del concierto.

Los Lunáticos (dúo acústico), Ma-t, Murcia, 22 de febrero de 2007. Aquí tampoco puedo ser objetivo, claro. He visto al dúo de Miguel y Santiago más veces de las que puedo recordar y siempre me gustan. Y siempre hay alguna novedad en el repertorio que me sorprende. Veníamos del estudio de grabar y yo llevaba la cámara, así que aproveché y les hice algunas fotos. Todas movidas. Como las del propio concierto salieron todavía peor, aquí va una de la prueba de sonido (con la tricotosa y el ukelele), y otra del dúo comiendo caballitos:

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Joaquín Talismán, Foro Artístico, Murcia, 23 de febrero de 2007. ¿Qué pasa, que sólo voy a conciertos de mis amigos? Pues sí, pero es que me gustan. Esto fue en el Foro Artístico (FA), y Joaquín, junto a Carlos Campoy, nos recibió como en su casa, nos tiró una cerveza con los huevos, nos hizo tocarlos y además la pandereta. Al rato comprendí por qué su hermana me había dicho el día anterior que nos lleváramos un cojín. Pero bueno, el suelo no está tan duro cuando estás a gusto. Supongo que antes o después él mismo pondrá algunas fotos de este concierto en su sitio en la red, pero mientras tanto aquí va una que echó mi amigo Pepe con su móvil:

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Los Lunáticos, Josele Santiago y Joaquín Talismán, CAES, Torre Pacheco, 22 de marzo de 2007. No sé si me salto algún concierto, pero en fin, sigamos. Un mes más tarde, de nuevo los mismos, pero no igual. Aquí Joaquín actuaba con el grupo al completo: Fernando Rubio a la guitarra solista, Carlos Campoy a los teclados, Antonio Fidel al bajo, y Juan Carlos García a la batería. Como veníamos de Murcia, llegamos tarde, y nos perdimos la primera parte del concierto. La sala estaba llena de amiguetes, y los camerinos ni te cuento. Abrazos, besos, hombre, tuporaki, etc. Luego salió Josele con todo su grupo. No me sé los nombres (y eso que los presentó uno por uno, indicando su procedencia), pero entre ellos estaba ni más ni menos que nuestro viejo amigo «Macarni» al bajo, que se lo pasó en grande. Después, más abrazos y besos, y finalmente Los Lunáticos, también con todo el grupo (es decir, Miguel y Santiago con Juli el Lento y Steve Emery). Luego, de vuelta para la casa, que era tarde.

Joaquín Talismán y The Grave Yacht Club, Nuevo Garaje, Murcia, 30 de marzo de 2007. ¿Otra vez? Pues sí. En esta ocasión la cosa iba de presentar en Murcia el último disco, y además con el aliciente de haberse distribuido una edición especial con el periódico La Verdad de Murcia. Si llevabas el disco podías entrar gratis. Abrieron The Grave Yacht Club, de los que no sabía nada de nada, así que la sorpresa fue mayúscula. Son muy buenos. Y de Alicante. Tonto de mí, a los pocos días comprendí que el guitarrista que tanto me gustaba y que tanto me sonaba no era otro que Little Fish. Y es que no me entero de nada. Total, que luego sale Joaquín con todo su grupo (el mismo de la semana anterior), y esta vez sí que veo el concierto entero en condiciones. Luego camerinos, abrazos, besos y exaltación de la amistad.

Los Bluesfalos, Sala Gamma, Murcia, 7 de abril de 2007. Celebraban que este año cumplen veinte años en la carretera, y había que ir a la fiesta. Además, la formación clásica: Manuel «Slim» Gómez con su Lucille, Emilio Chicheri con una elegante barba blanca, Carlos Turbina con su saxo y su gorra, Fiti Espejo contundente a la batería como siempre, Paco «Chico» Moya al bajo (soy fan suyo desde los tiempos de Mama Soul y Cotton Blues), y la incorporación del teclista Abdón «Duke» Alcaraz. Total, un gran concierto, una auténtica fiesta bluesfalera, con corrido incluido. Atención al DVD que saldrá de todo esto. Más información y fotos aquí.

Robert Fripp & The League Of Crafty Guitarists, Sala Miguel Ángel Clares, Auditorio Víctor Villegas, Murcia, 25 de abril de 2007. Me enteré que venía a Murcia hace meses, y teníamos las entradas casi desde que se pusieron a la venta.

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No pude verlo con la liga de los guitarristas cuando vino a Cartagena hace unos cuantos años (tocábamos Los Marañones en Sevilla, y al día siguiente, ellos tocaban en Sevilla y nosotros ya teníamos que estar de vuelta), así que no me lo podía perder. Y además haciendo Soundscapes, con lo que me gustan a mí. Pero bueno, sobre este concierto ya hablé con detalle en la liZta:

Robert Fripp y la Liga de Guitarristas Astutos en Murcia

He vuelto hace un ratico de ver a JV. Ha sido muy breve, pero entre saludo y saludo hemos tenido ocasión de asistir a un concierto de Robert Fripp & The League Of Crafty Guitarists, así que ya que se lleva mucho últimamente, voy a contaros un poco cómo ha sido la cosa…

Sonaban soundscapes pregrabados mientras llenábamos la sala (no he visto asientos vacíos, con un aforo de 469 personas), y a las 22:00 h. en punto ha aparecido un Robert Fripp muy sonriente que entre aplausos ha saludado a todo el público con inclinaciones de cabeza, acercándose a los dos extremos del escenario para no dejar a nadie sin saludo. Después se sienta en su taburete y desaparece detrás de su ‘módulo lunar’. Desde donde yo estoy, casi en el centro, en la fila 5, sólo le veo de la nariz para arriba, y la mano izquierda correteando por medio mástil. Me cuenta JV que desde donde él estaba, en la misma fila, pero todo a la derecha según se mira al escenario, a Fripp se le veía perfectamente.

Bueno, es igual, si no le gusta que le miren y le gusta esconderse detrás de sus cacharros, por mí perfecto. Comienza con un soundscape él solito, creando ambiente, y al ratito salen los alumnos con su director, haciendo sus consabidos paseíllos por delante y detrás de las sillas. Las primeras piezas que interpretan están muy bien (no sé decir títulos ahora mismo, pero alguna conocía), Fripp se les une haciendo algún solo, luego hacen alguna “Circulación” (de ésas en las que cada guitarrista toca una nota o dos), gesticulando de forma que más da la impresión de que estén haciendo una ‘ola’ como en el fútbol.

De pronto me sorprenden. Sabía que hacían alguna versión, pero no sabía cuáles, así que me agrada escuchar las primeras notas del “Flying” de los Beatles. Muy bien, muy bien elegida la versión, sí, señor. Además me recuerda a una versión que grabé yo hace más de quince años, también sólo con acústicas (bueno, y algo de bajo y caja de ritmos). A mí me salía mejor, eso sí:

Luego llega una parte que me cansa un poco, donde se nota que los guitarristas, si bien aventajados, no dejan de ser alumnos, y si la composición no acompaña, pues la cosa queda un poco floja. Menos mal que ahí está el señor Fripp, que vuelve a quedarse solo haciendo otro soundscape mucho mejor que el primero. Esto ya me gusta más.

Vuelven los guitarristas, y la cosa ya se va animando. Me parece que aquí es cuando tocaron “Eye In The Needle”, que les salió muy bien, y la crimsoniana “THRAK”. De vez en cuando Fripp se queda solo creando soundscapes, pero los guitarristas ya no se van, esperando su momento de entrar sobre el colchón que va creando el maestro. Luego en otra pieza cuyo nombre desconozco le pillé un fallo a uno de los alumnos, pero que no se preocupe, que nadie lo notó.

Se van desfilando, Fripp saluda sonriente entre ovaciones, y enseguida vuelven al escenario todos e interpretan “VROOOM”, que les sale bastante bien (pero a mí me gustaría que la guitarra de Fripp sonara un poco más fuerte). Se van otra vez con todo el ritual, y vuelven enseguida. Tocan no me acuerdo ahora mismo qué, y se levantan otra vez. El mismo ritual, desfile, ovación, saludos sonrientes de Fripp, que aplaude al público puesto en pie, pero a mitad del desfile, en lugar de salir se acercan al borde del escenario y Fripp agarra su acústica (que ha estado ahí esperando todo el concierto), y se les une, todos desenchufados y a pie de escenario para interpretar una última pieza.

Empiezan, y a los dos compases Fripp les para. Vuelven a empezar, y Fripp los vuelve a parar (coño, esto me recuerda a las viejas costumbres de nuestro amigo Zappa). Ahora Fripp cuenta “one, two, three, four…” para marcarles el ritmo correctamente, y se arrancan, ahora sí, con una de las típicas piezas de la Liga, no sé ahora si nueva o antigua, pero que suena a compuesta por Fripp. Final apoteósico y a la casa.

Total, entre idas y venidas, más o menos una hora y media de concierto. Ah, y nada de fotos, que en Murcia somos muy civilizados y muy respetuosos, y si nos piden por favor que no hagamos fotos, pues no hacemos y ya está.

El domingo anterior, por cierto, me invitó Ángel H. Sopena a que hablara sobre Robert Fripp y pusiera algo de su música en su programa Música de Contrabando en Onda Regional de Murcia. Reconozco que estaba un poco enfermo aquel día, así que creo que no estuve muy animoso… En cualquier caso, esto es lo que pusimos mientras charlábamos sobre las «locuras» de Fripp (me hubiera gustado poner algún Soundscape, pero es que no hubo tiempo de más):

  • Robert Fripp & The League Of Crafty Guitarists «Circulation» (Fripp) (Live!, 1986)
  • Fripp & Eno «The Heavenly Music Corporation» (Fripp/Eno) ((No Pussyfooting), 1973)
  • Robert Fripp «Water Music I» (Fripp/Bennett)/«Here Comes The Flood» (Gabriel) (Exposure, 1979)
  • King Crimson «VROOOM» (Fripp/Belew/Gunn/Levin/Mastelotto/Bruford) (VROOOM, 1994)
  • Robert Fripp & The League Of Crafty Guitarists «Guitar Craft Theme III: Eye Of The Needle» (Fripp) (Live!, 1986)

Al día siguiente tocaban Clovis en el Centro Cultural Puertas de Castilla, y me hubiera gustado ir a verlos, pero no pudo ser. Al otro día tocábamos Los Marañones con el Trío Las Primas en el Nuevo Garaje, y mira que les tenía yo ganas a Las Primas, que los había oído por la radio y todo, pero nunca había podido verlos en directo. Como teníamos que prepararnos y afinar y además saludar, abrazar, besar y hombre, tuporaki, no pude ver el concierto entero, pero con lo poco que vi me lo pasé en grande. Olé. Sobre lo nuestro, fotos y cosas aquí. Ese mismo día tocaban Schwarz, y al día siguiente también, pero me tuve que quedar con las ganas de verlos, con lo que me gustan. A Alfonso lo vi en lo de Robert Fripp, eso sí.

Siniestro Total, Garaje de la Tía María, Murcia, 5 de mayo de 2007. Andaba yo todavía de aperitivo o ya de postre, y me escapé un momento al Garaje a la hora de las pruebas de sonido a saludar y tal y cual, así que tuve ocasión de charlar un rato con Julián y ponernos un poco al día. Su nuevo proyecto (y es que este tío no para): Discos De Freno. Luego fui al concierto con mi vecino, y allí estuvimos viendo como desgranaban su discografía mientras yo les gritaba: «¡Tocad la famosa!» Aquí una crítica crítica con fotos: festivalesderock.

Astrud y La Cultural Solynieve, Audio, Murcia, 5 de mayo de 2007. Esto fue anoche mismo. Abría J con su nuevo proyecto, también conocido como El Grupo de Expertos Solynieve, de vocación decididamente andaluza, pero con un ojo puesto en el folk rock norteamericano. Fui con mi vecino y llegamos tarde, claro, pero vimos un buen rato del concierto. Luego Astrud, que cada vez están mejor (las nuevas canciones me gustan mucho), aunque creo que me gustó más el concierto de hace unos meses en el viejo Garaje, quizá por la novedad y porque la sala acompaña.

Creo que con esto ya he repasado todos los conciertos a los que he ido este año. Bueno, seguro que se me ha olvidado alguno, pero…

 

Jonathan Richman & Tommy Larkins (El Garaje de la Tía María, Murcia, 4 de noviembre de 2006)

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Juanito en Murcia. Otra vez. Pues habrá que ir. Pues sí. Pues vamos.

Paso a recoger a mi vecino y nos vamos al Garaje de la Tía María dando un paseíco, que hace muy buena noche. Entre chiste y chiste, comentamos que en el otro Garaje, el nuevo, actúan esa misma noche La Excepción, los raperos de Pan Bendito, a los que también nos gustaría ver. Pero hay que elegir, así que Juanito.

Llegamos con tiempo, así que todavía está cerrado. Nos vamos encontrando con gente de la pandilla de toda la vida, y entre chiste y chiste nos vamos al Cherro, donde casualmente están cenando los músicos, a tomar unas cañas para hacer todavía más tiempo. Nos vamos juntando más y más de la pandilla (hermanos y parientes, los del Ocio, las Steel Sisters, los de Pacheco, los de Cartagena, luego aparecerá parte de la familia Talismán, etc.), y cuando nos enteramos que Jonathan y compañía ya han terminado de cenar nos vamos a la sala.

Mientras estamos en la puerta de conversación van goteando coches llenos de zagales con gorras, chándales nuevecitos y caras de despistados, preguntándose qué hacen todos esos carrozas barbudos en la puerta de la sala. Os habéis equivocao, es en el otro Garaje. Ah.

Entramos. Somos cuatro gatos contados, y salen al escenario Jonathan Richman y Tommy Larkins. Juanito lleva su guitarra española, y en el suelo se pueden ver sus cascabeles y su cencerro doble. Tommy lleva bombo, caja, plato, charles, y como novedad respecto al concierto del año pasado, está sentado encima de un auténtico cajón flamenco.

Se acerca al borde del escenario, saluda, y nos pide en español (en su español) que por favor no haya humo, porque tiene problemas con la garganta. Nos asegura que no es un problema estético, sino médico. Comienza a cantar ahí mismo, sin micrófono ni nada, se interrumpe y le dice a la chica de rojo que por favor no fume, que es un problema médico, no estético, y que tiene que cantar, ¡hombre! Ahora todos lo han entendido al fin y apagan los cigarros. Comienza a cantar de nuevo, y se interrumpe y le dice a Tommy que se salga él también con el cajón al borde del escenario, que de momento no hace falta la batería ni los micrófonos, que hay muy poca gente y que así están más cerca. Tommy, reticente, se acerca al borde del escenario con su cajón.

Así, tal cual, con la guitarra española y el cajón, cualquiera diría que son de Boston (bueno, la verdad es que no sé de dónde es Tommy Larkins, pero debe ser de por allí también).

De momento, ya nos hemos vuelto a enamorar todos de Juanito. A la tercera canción hace una encuesta: ¿Quién prefiere que se vayan a los micrófonos? ¿Quién prefiere que se queden donde están? La mayoría dice que se queden donde están, así que nos dice que mientras no se le canse la voz o alguien lo amenace con una pistola, que siguen ahí. Se lo explica a Tommy, que evidentemente no entiende ni papa de español, y mientras tanto, va entrando más gente y se va llenando la sala, así que a las dos o tres canciones definitivamente se van a los micrófonos.

En realidad, los micrófonos son exactamente cuatro: uno para la voz, otro para la guitarra, otro para el bombo y otro para la batería en general. La mesa de mezclas la llevan ellos mismos en el escenario, sobre un taburete, y para el equipo de la sala mandan una señal en mono, con la mezcla ya hecha.

Nos va cantando y contando sus canciones, en español, francés, inglés, italiano, chapurreando divertidas traducciones simultáneas en español, soltando la guitarra para echarse unos bailes o tocar los cascabeles, mirándonos a la cara con esos ojazos mientras nos hace cantar o mientras se sorprende de que cantemos, y así durante ¿cuánto tiempo? No sé, menos del que nos gustaría, desde luego.

Entre las canciones que tocó y cantó estaban, que yo recuerde y sin orden en particular, «Her Mystery Not Of High Heels And Eyeshadow» («No es de tacones y mas-cara»), «Cosi Veloce» (aquí se bajó entre el público para hacernos cantar), «Down In Bermuda» (por petición personal de una amiga del público, aceptada con entusiasmo), «El joven se estremece», «Egyptian Reggae», «Springtime In New York», «South American Folk Song», «Yo tengo una novia» (versión extendida), «I Was Dancing In The Lesbian Bar» (con solo de batería de Tommy Larkins incluido), «Con el merengue» («trala trala, trala trala»), «In che mondo viviamo» («imprevedibile, imprevedibile»), «Vampiresa mujer» («Si te caes, amigo, no me río de ti, me pasó la misma cosa a mí. Vampiresada…»), la clásica «Pablo Picasso» («Pablo Picasso nunca fue un fracaso»), y algunas nuevas, como una en italiano sobre la ciudad, miserable y estupenda («¿Estupendosa? ¿Cómo se dice en español ‘stupenda’?» «¡Estupenda!» «¡Ah! ¡Muy similar!»), otra en francés que nos contó que había escrito hacía un par de semanas en París, y que nos pidió permiso para interpretar, para ir probándola (el consentimiento fue unánime, claro), y una muy bonita, muy bonita, en inglés, sobre cómo echa de menos a su chica cuando pasa unas horas sin verla. Y alguna más que se me olvide.

En un momento dado nos explica que venían comentando Tommy y él que el público español es especial, porque cuando un cantante canta canciones con sentimiento, se ve que el público lo está sintiendo de verdad, y que eso no sucede en todas partes. Inmediatamente nos advierte de que que nos haya dicho eso no nos obliga a sentir la siguiente canción sólo para darle la razón, que podemos no sentirla si queremos. Y que además en cualquier caso no sabe cuál va a ser porque no llevan repertorio, sino que va cantando lo que se le va ocurriendo sobre la marcha. No sé si alguien le echó fotos al público, pero a esas alturas de concierto teníamos que tener todos unas caras de tontos felices y sonrientes de aquí te espero.

Él finalmente se despide con cara de cansado, pero satisfecho. Se bajan los dos del escenario por delante, entre el público, y mientras les aplaudimos nos pregunta si queremos una más. Claro, hombre. Así que se vuelven a subir y tocan dos o tres más, y ahora sí, ya se despiden definitivamente. Hasta la próxima, Juanito, vuelve cuando quieras.

En las páginas de Festivalesderock.com se pueden ver algunas fotos del concierto. Mientras, como muestra, aquí va una de las que echó mi vecino con su móvil:

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Final CreaJoven 06 Canción de Autor (Teatro Romea, Murcia, 25 de octubre de 2006)

CreaJoven06_KikoVeneno.jpgEn realidad vamos a ver a Kiko Veneno, que ha sacado un disco muy bueno, y mola verlo en un teatro, y además gratis. Pero, como las invitaciones no van numeradas, hay que llegar pronto para pillar sitio, y si llegas pronto, tienes que ver a los concursantes, quieras o no.

Aparte de bromas, es interesante ver qué se cuece en el mundo de la «canción de autor» en este pueblo, así que nos acomodamos y esperamos a ver qué nos cuentan o qué nos cantan. Nuestro viejo amigo Julio [Díaz] ejerce de anfitrión y nos presenta al primer finalista, David Moya. Saco la cámara.

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El Sr. Moya nos explica que uno de sus acompañantes, el saxofonista en concreto, ha llamado desde Cuba diciendo que no podía llegar a tiempo para el concierto, así que deja el saxofón acomodado en una silla y se pone a cantar sus canciones, acompañado por un pianista y a ratos por su propia guitarra acústica. No puedo evitar ponerme el disfraz de «jurado del CreaJoven» y analizarlo, aunque este año no tenga nada que ver con el concurso. El tipo canta bien, tiene presencia en el escenario, las canciones están bien hechas, las letras trabajadas, y el pianista es bueno, así que la cosa no está mal. Parece que hay nivel, y si los demás son mejores todavía, nos vamos a llevar alguna sorpresa.

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Sigue Romualdo Nicolás, un valiente que se presenta él solito con su guitarra. Lo que le falta en calidad musical lo compensa con desparpajo en el escenario y una legión de fanes que le jalean a la mínima ocasión. Explica las canciones, sacando algunas risas del público, y luego canta sobre cosas profundas o sobre algunos temas de actualidad política y social. Desde luego, de momento es lo más parecido al arquetipo de cantautor. Mis acompañantes comienzan a desesperarse.

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El tercero en discordia es Raúl Frutos, que se presenta sentado en una silla, mirando hacia la derecha del escenario, con otra silla vacía enfrente, y un montón de pedales en el suelo. Nos explica, con mucha gracia, que no es que sea un antipático, sino que luego saldrá otro guitarrista, y que tienen que mirarse entre ellos, porque no han ensayado mucho, y por la cosa de los pedales o no sé qué. Comienza a disparar bucles de sonidos y voces, poniendo efectos a la guitarra, y cantando letras digamos que surrealistas o algo así, aunque no sabría muy bien definirlas. Suena genial, pero no sé si el público habitual de los «cantautores» está preparado para esto. Luego sale el otro guitarrista, y entre los dos se las arreglan para sonar a King Crimson por momentos. La cosa promete, y para colmo en el final de una de las canciones el otro guitarrista acaba cantando una de Jesucristo Superstar. Raúl va explicando sus cosas y sacando más risas del público, y de vez en cuando se embarcan en unos juegos guitarreros muy buenos. Vaya, que me ha gustado.

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Mientras montan el escenario para Kiko Veneno, el jurado se retira a deliberar. Está compuesto por los habituales JAM Albarración, Ángel H. Sopena, Juan «el peletero» (un viejo amigo de los tiempos de Radio Termita), y alguien más cuyo nombre se me escapa. El veredicto: 1º, David Moya; 2º Raúl Frutos; y 3º Romualdo Nicolás. Sí, parece justo. Bueno, a ver qué se cuenta Kiko.

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«Hola. ¿Qué tal los cantautores? ¿Han cantao bien?» Y se arranca con «Los delincuentes». Le acompañan los… y tocan todos sentados. El batería es muy bueno, el bajista se supone que también, aunque apenas se le oye (una lástima, y una pena, porque aquí la música suena muy bien), y un guitarra (Charlie Cepeda) de ésos hiperactivos que no paran de hacerse solos y más solos pero que a pesar de todo consigue sonar musical y no caer en los fuegos artificiales y sonar musical. Kiko por su parte lleva una guitarra española y un kazoo.

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Después se canta otro buen puñado de canciones, especialmente del último disco y del del Cantecito, de memoria y sin orden particular: «Lobo López», «El hombre invisible», «El mensajero», «Inspiración», «Joselito», «Nos estamos mudando», «El Mercedes blanco», «Memphis Blues» (la magnífica adaptación del clásico de Bob Dylan), «Echo de menos», «Feos», «Coge la guitarra», «Satisfacción», alguna que se me olvide, y para acabar, «Volando voy», que oye, pocas personas en el mundo se pueden dar el gustazo de cantar esa canción y además, haberla escrito.

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En fin, que salimos encantados.

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Ensayando y Malaventura

Jueves, 28 de septiembre de 2006, un día de ensayo de Los Marañones como otro cualquiera, excepto por un terrible detalle: me llevé la cámara de fotos.

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Llovía, cosa rara en Murcia. Los murcianos tienen la curiosa costumbre de salir corriendo a montarse en coche en cuanto caen cuatro gotas. Es automático.

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En definitiva, llegamos al local de ensayo, y, para desesperación de Miguel y Pedrín, me pongo a hacer fotos, todas movidas. Pero al menos un par de ellas se podrían salvar de la criba.

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Repasamos el repertorio, añadimos un par de canciones nuevas para estrenarlas mundialmente en el próximo concierto (en Corvera), y nos vamos.

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Mientras ensayábamos, Joaquín Talismán nos había mandado un mensaje diciendo que tocaban Malaventura (el dúo acústico que comparte con Fernando Rubio) en Charada, un local del centro de Murcia, y allá que nos vamos Miguel y yo. Éstas son las únicas fotos de todas las que hice durante el concierto que puedo mostrar sin vergüenza:

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Después nos salimos a la terraza con Rafa a tomar una cerveza. Sirvan estas últimas fotos del día, tan alegres, para dar una idea de a qué me refiero cuando digo que todas me salen movidas.

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Próximamente más…

 

Comentarios (rescatados)

Chus, 9 de octubre de 2006

Están chulas las fotos.
¿Qué cámara te has pillado?

Hasta que no le pillas el tranquillo a controlar la velocidad del obturador, la ISO y esas cosas, es normal que salgan movidas.
Es sólo cuestión de ir haciendo pruebas hasta que las imagenes se queden más quietas. 🙂

Yo, con todas las cámaras que me he comprado,  siempre he pasado un periodo de fotos movidas.

Salud!

Román, 9 de octubre de 2006

La cámara es una Olympus Camedia C-360 Zoom. La tenemos hace algún tiempo, pero ahora es cuando me estoy decidiendo a sacarla más y a hacer pruebas e investigar las opciones que tiene. Precisamente hace un rato estaba leyendo el «Marujeo» sobre fotografías de conciertos que teníais en el Requesound.

Javim, 11 de octubre de 2006

Entonces… ¿no es un efecto buscado lo de que te salgan movidas?

Román, 11 de octubre de 2006

A veces es buscado, y a veces es encontrado. La cosa es que tiras la foto y miras a ver qué demonios ha salido. Si te sale movida pero mola, vuelves a tirar otra intentando controlar el efecto mejor. Como no gastas carrete, puedes hacer todas las pruebas que quieras y borrarlas. O guardarlas para nada, que es lo que hago yo.