Mes: julio 2017

«El final»

Recién estrenado el año 1992 empezamos a ensayar una canción nueva con letra y música de Miguel, «El final», que pronto se convirtió en una de las imprescindibles del repertorio. Hablaba del dolor intenso de una separación y la música era igual de intensa.

Aunque era casi demasiado reciente, era una de las que teníamos mas claro que queríamos incluir en el disco que estábamos a punto de grabar, así que nos la llevamos a los estudios Cambayá de Antequera para incluirla en Quiero bailar agarrao (1992). Precisamente esta canción fue una de las principales razones por las que nos animamos a buscar a alguien para que grabara algunos teclados en el disco. Conocíamos a Carlos Campoy de Ferroblues y lo llamamos, aceptó, y se vino con nosotros a Antequera. En las otras canciones tocaba sólo órgano, pero en ésta añadió también una pista de piano. Así conseguíamos acercarnos un poquito más al espíritu de The Band.

Elegimos la canción como el primer sencillo del disco, y le hice una portada un poco tremenda, con un fondo negro, negro, reciclando las letras de «Los Marañones» que había hecho para el sencillo anterior, «Boie Bagat Wo» (por aquello de la «continuidad conceptual»), y poniendo el título de la canción en rojo sangriento con una tipografía cuyo nombre ya no recuerdo. Era la época en que empezábamos a utilizar los ordenadores para hacer el diseño gráfico. En Antequera tenían un programa para hacer banners cuyo nombre tampoco recuerdo —pero que me vendrá a la cabeza cuando menos falta me haga—, y que utilizamos para modificar las letras de «Los Marañones» en la portada del álbum. De hecho, creo que el programa se llamaba sencillamente Banner.

Y no sólo sacamos el sencillo, sino que llegamos a hacer un intento de grabar un videoclip con la canción. Nos fuimos al Arlequín de Cartagena —una segunda casa para Carlos—, y nuestra amiga Azucena se llevó un equipo de grabación e hicimos unas cuantas tomas que luego ella montó. En su momento, por unas cosas o por otras, decidimos no darle difusión al videoclip. Pero éste sí que lo conservamos —hasta ese momento, como ya he contado, habíamos rodado videoclips que yo nunca vi terminados para «Yo ya lo pienso», en Madrid, y «Lo has hecho mal», en La Arboleja—, en una copia en cinta VHS que ha sufrido mucho con el paso de los años. Pero como curiosidad histórica, nos vale.

La canción siguió siendo parte fundamental del repertorio durante todo el «Tour Agarrao» y el subsiguiente «Tour Interior», y, cuando llegó el momento de grabar el disco en directo, era una de las que queríamos incluir en el concierto y en el disco. Para añadirle algo especial y porque pensábamos que era muy apropiada para su forma de tocar, invitamos a Hendrik Röver de Los Deltonos a que nos deleitara con su guitarra solista. Carlos repitió con su piano y su órgano, y Ricardo se unió a la fiesta tocando la guitarra acústica.

mara2.jpgFoto: Daniel Rodríguez Espeita

En Quiero bailar agarrao (1992) habíamos evitado la obviedad de poner «El final» al final del disco, pero en esta ocasión no pudimos resistir la tentación y, ya que había sido la última de los conciertos, esta vez sí, la utilizamos para cerrar Los Marañones (1996).

La seguimos tocando hasta la salida del disco, y llegamos a hacer una versión acústica con Joaquín Talismán ya en el grupo. Pero sin los teclados de Carlos parece que faltaba algo, así que la dejamos aparcada una larga temporada.

En 2008, ya con Carlos de nuevo como miembro fijo del grupo, decidimos recuperarla y volverla a grabar para incluirla en el recopilatorio Las aventuras de Los Marañones (2008). Para la ocasión, de nuevo para hacer una versión especial y aprovechando que en esa temporada estaban ambos tocando con Miguel formando un trío digno de ver, invitamos a Diego Galaz a que tocara el violín y a Santiago Campillo a que tocara su pedal steel guitar (conocida cariñosamente como «la tricotosa»), para grabar la versión definitiva de «El final».

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santiago 2.jpgFotos: Inma Alcázar

A finales de ese año volvimos a invitar a Santiago a que recreara lo que hizo en el estudio en el escenario, durante los conciertos de XX(II) aniversario en la sala 12&medio de Murcia.

Desde entonces la canción se ha mantenido en el repertorio. Además, Miguel volvió a grabarla para su primer disco en solitario como Huracán Bañón, El factor humano (2012).

Mientras tanto, Los Marañones también hemos seguido tocándola. Últimamente suele aparecer al principio de los bises, si no son demasiado breves, para calmar un poco el ambiente antes de despedirnos haciendo el salvaje, como se puede comprobar en este vídeo grabado por nuestro amigo Javier Marcote durante la actuación en El Intruso de Madrid el pasado diciembre.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «A Hawái». A continuación: «No soy yo».

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«A Hawái»

En la misma cinta donde aparecía la primera versión de «Hace calor» había otra canción de Ricardo de aires sesenteros que, como «Verónica», también encontró su lugar más de veinte años después en A contratiempo (2015). Igual que esas dos, «A Hawái» se grabó también en la cinta de Los Marditos Roedores (1991-1992), en esta ocasión sin su autor —que seguramente tenía algo mejor que hacer ese día—, entre Miguel, Pedro Jiménez y yo.

Miguel la recuperó en 2014, cuando rebuscábamos entre nuestras canciones antiguas aquellas que pudieran entrar en el concepto que ya habíamos definido para el nuevo disco. Es decir, canciones con aires de twist y rock & roll de principios de los sesenta. O algo así.

Le hizo una letra en la línea de una de nuestras viejas obsesiones: los viajes imposibles y las ganas de salir de la ciudad buscando sitios exóticos, reales o imaginarios. Después de ensayarla con el grupo y darle un tratamiento que nos dejara satisfechos, la grabamos para el disco.

De las del disco nuevo, es una de las que más ha estado aguantando en el repertorio hasta ahora (aunque si toca hacer «repertorio corto», es de las que se suelen quedar fuera). Aquí una versión grabada por la gente de MurciaTeVe en la sala REM de Murcia, en noviembre de 2015.

Y aquí un año después, en El Intruso de Madrid, grabado por nuestro productor favorito, Paco Trinidad.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Hace calor». A continuación: «El final».

«Hace calor»

Otra canción de Ricardo de 1991, que también grabaron Ricardo, Miguel y Pedro (Jiménez) en la cinta «elepé» de Los Marditos Roedores (1991-1992). Le hice una letra a finales de 1994, cuando preparábamos canciones para el disco en directo, Los Marañones (1996). Una vez más, trataba de unir frases sin conexión aparente para crear una imagen que pretendidamente diera sensación de calor. En Murcia es fácil.

Por primera vez hoy ves tú las estrellas,
has notado que su luz tiene humedad.
Has hecho de juez en otra tierra
y no puedes recordar dónde está ya.

No recuerdo ahora si fue voluntario —probablemente sí—, pero la imagen de alguien que ve las estrellas por primera vez me recuerda sospechosamente al relato de Isaac Asimov «Cae la noche» («Nightfall», 1941), en el que en un planeta se hace de noche por primera vez en su historia.

La ensayamos a conciencia a principios de 1995, pero como fue de las que se quedaron fuera de la selección final de las que grabaríamos para el disco, la abandonamos. Temporalmente.

En 2001, cuando preparábamos las canciones que íbamos a incluir en El mundo al revés (2004), nos volvimos a acordar de ella y empezamos a ensayarla de nuevo, a ver cómo funcionaba con el resto de las seleccionadas. Nos quedamos contentos y empezamos a tocarla en directo. Miguel la maquetó en su casa con el ordenador, como el resto de canciones del disco, y poco después la grabamos en los estudios SC Records de La Senda de Los Garres, con Carlos Campoy de invitado especial tocando el órgano.

Aunque el disco era sobre todo trabajo de estudio, utilizando bucles y samples, éste era una de las canciones que mejor funcionaban en directo. Aquí una versión grabada en el programa La Jam Evasión de Canal 6, a finales de 2004, con el disco ya en la calle.

La seguimos tocando durante años, hasta que nos despedimos de ella tocándola en los conciertos de XX(II) aniversario en la sala 12&medio de Murcia, en diciembre de 2008.

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Verónica». A continuación: «A Hawái».

«Verónica»

Ricardo nos seguía pasando cintas con canciones que grababa en su casa, y en una de ellas había una canción que nos gustaba mucho, pero que con sus aires de twist anticuado no parecía que pegara nada con lo que Los Marañones estábamos haciendo en ese momento. En cualquier caso, Ricardo, Miguel y Pedro Jiménez la grabaron con el cuatro pistas de Juan Pablo para la cinta «elepé» de Los Marditos Roedores (1991-1992), y ahí se quedó. De momento.

Pasó un buen montón de años y finalmente la recuperamos en 2011, cuando andábamos seleccionando canciones para lo que sería Historias sin principio ni final (2012). A estas alturas ya nos daba igual si las canciones pegaban unas con otras o no. Habíamos llegado por fin al punto en el que ya se esperaba de nosotros cualquier cosa, así que todo cabía. De todos modos, no terminamos de quedarnos satisfechos con la letra en español que le hice para la ocasión y la canción se quedó fuera de la selección final para la grabación del disco.

Para el siguiente disco, A contratiempo (2015), decidimos hacer una cosa que ya veníamos pensando desde hacía bastante tiempo. Precisamente teníamos un buen puñado de canciones del estilo de «Verónica» que nunca habíamos publicado y nos rondaba la idea de hacer un disco que las reuniera. Era el tipo de canciones que se podían haber grabado entre 1963 y 1965. Miguel hizo un par de pruebas para escribirle una nueva letra en español y finalmente nos quedamos con la que contaba una historia en la que el protagonista había decidido escapar de la ciudad y se acordaba de un viejo amor.

La tocamos en directo unas cuantas veces presentando el disco, pero es ley de vida que dejemos fuera del repertorio algunas de las canciones nuevas para recuperar los «clásicos». Es eso o ir haciendo los conciertos cada vez más y más largos, y tampoco queremos ser unos pesaos.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Jojoy». A continuación: «Hace calor».

«Jojoy»

Uno de los pocos instrumentales de Los Marañones. O el único. O bueno, no sé si se puede decir que sea instrumental al cien por cien, porque de vez en cuando gritábamos el título de la canción, pero no estoy muy seguro de si a eso se le puede llamar cantar.

Miguel la trajo al ensayo la primavera de 1991 y la incluimos en el repertorio al momento. La estuvimos tocando en directo regularmente un par de años, pero nunca llegamos a grabarla, ni en maqueta ni mucho menos para un disco. Sin embargo, la canción tuvo suerte y consiguió aparecer publicada oficialmente, porque la versión que grabamos en directo en el Festival Antares, que se celebró el 15 de mayo de 1992, en Mula, se seleccionó para incluirla en el disco conmemorativo del evento, que se publicó en 1994. Recientemente recuperamos esa grabación en el recopilatorio Rarezas (1988-2012) (2015).

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «El jama». A continuación: «Verónica».

«El jama»

Miguel vino al ensayo con «El jama» —letra en español incluida— en la primavera de 1991. Seguía la línea de rhythm & blues de otras canciones de esa época y la empezamos a ensayar inmediatamente. Poco después la maquetamos en el estudio de Pepe Moreno y la metimos en el repertorio. Yo nunca terminé de entender qué es lo que contaba la letra, pero me lo pasaba muy bien cantándola, porque me tocaba cantar la mitad de la canción, alternando frases con Miguel.

En 1992 la volvimos a grabar en los estudios Cambayá de Antequera para nuestro álbum Quiero bailar agarrao (1992).

Como otras canciones de esta época, aguantó en el repertorio un par de años, hasta que se retiró discretamente para dejar su lugar a otras nuevas de futuros discos.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Boogie Blue». A continuación: «Jojoy».

«Boogie Blue»

Otra de las canciones que Miguel compuso esos días en la Senda de Granada fue «Boogie Blue», también inspirada en el blues, pero con aires de swing y un toque de algo diferente. Al igual que «7 de junio», empezamos a ensayarla enseguida. A finales de año, Miguel le escribió una letra en español sobre la locura y las ganas de escapar (según el subtítulo original, del Román Alberca, el clásico hospital psiquiátrico de aquí de Murcia).

Aunque nunca llegamos a tocarla en directo, la ensayamos a conciencia para grabarla en Cambayá e incluirla en Quiero bailar agarrao (1992). Desgraciademente hubo un malentendido con la gente que se encargó de la edición del máster y al final de la canción le bajaron el volumen antes de tiempo, con lo que en el álbum se pierde el juego de acordes de guitarra que Miguel hacía para acabarla.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «7 de junio». A continuación: «El jama».

«7 de junio»

En aquella época Miguel y Santiago Campillo compartían una casa en la huerta, en la Senda de Granada, y tenían allí instalada una grabadora Fostex de cuatro pistas en la que Miguel maquetaba algunas de sus canciones. Como durante una buena temporada Los Marañones ensayábamos allí mismo, era fácil que nos pusiéramos a ensayar algunas de esas canciones nada más escucharlas. Algún tiempo después se fue a vivir allí Emilio Chicheri y la casa se convirtió también en local de ensayo de Los Bluesfalos, ni más ni menos.

Una de las canciones que Miguel grabó en aquella casa fue «7 de junio», inspirada en los clásicos del rhythm & blues y del blues eléctrico. La empezamos a ensayar y a tocar —todavía en inglés —, a principios de 1991, y la maquetamos en el estudio de Pepe Moreno esa misma primavera. Para entonces Miguel ya le había escrito una letra en español que, hablando de trenes, chicas, conjuros y blues, encajaba a la perfección con la música.

Después de tocarla en todos los conciertos de ese año, grabamos la versión definitiva —con cita al «Jean Pierre» de Miles Davis incluida— en los estudios Cambayá de Antequera para nuestro álbum Quiero bailar agarrao (1992).

La seguimos tocando regularmente durante un par de años, hasta que terminó siendo desplazada por la hornada de nuevas canciones que formarían parte de La revolución (1994) y Los Marañones (1996).

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Historias sin principio ni final». A continuación: «Boogie Blue».

«Historias sin principio ni final»

Todavía quedaba otra canción que recuperar de aquella cinta de Ricardo de 1990, pero aún pasarían unos cuantos años antes de que viera la luz oficialmente. Antes, en 1995, fue una de las primeras canciones que se grabaron —en inglés— con el cuatro pistas en el ensayo que teníamos en Puente Tocinos, con Miguel, Ricardo y Pedro Jiménez, en unas sesiones que recopilamos en una de nuestras cintas «elepé» a la que bautizamos Los Caníbales del Do-re-mí (1995-1996). Algunas de esas canciones llegaron a tiempo de entrar en nuestros álbumes Matando el tiempo (1997) o Shangri-La (1999), pero otras se quedaron ahí, esperando su momento.

En 2011, Miguel estuvo rebuscando entre viejas canciones más o menos abandonadas y seleccionó unas treinta de ellas con las que nos pusimos a trabajar. El primer paso era intentar hacerles una letra en español a las que no tuvieran, así que nos pusimos a escribir. En este caso a mí se me ocurrió hablar sobre contar historias, y de paso retomar nuestra obsesión sobre las canciones que hablan de canciones.

Cuentan que un hombre misterioso
de la nada trajo una canción.
Es difícil de creer,
difícil de creer,
pues ya nadie recuerda qué cantó.

La canción, que finalmente llamamos «Historias sin principio ni final» —hubo un momento en que se llamó sencillamente «Cuentan»—, no sólo pasó la selección final para el disco que íbamos a grabar, sino que acabó dándole título, Historias sin principio ni final (2012).

Empezamos a tocarla desde el momento en que se publicó el disco ese mismo verano y ha seguido apareciendo en el repertorio del grupo regularmente desde entonces.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Espío a mi vecina». A continuación: «7 de junio».

«Espío a mi vecina»

Otra de las canciones de aquella cinta de Ricardo de 1990 que recuperaron Los Santos de Palo (1996-1998) y que acabó formando parte de Shangri-La (1999) fue «Espío a mi vecina». Pedro Jiménez, de nuevo, le hizo una letra muy divertida con la que cualquiera se puede haber sentido identificado en algún momento. Siempre que la cosa no llegue a ser acoso, eso sí.

Los Marañones —en ese momento formados por Miguel Bañón, guitarra y voz; Joaquín Talismán, guitarra y coros; Román García, bajo y coros; Pedrín Sánchez, batería y coros— empezamos a ensayarla muy pronto, y para principios de 1998 la maquetamos en el ensayo con la grabadora de cuatro pistas, junto a otro puñado de canciones candidatas al siguiente disco. En junio reunimos ocho de esas canciones y las tocamos en directo en el plató de TVM, para un programa que se retransmitió en vídeo en directo por la Internet «para todo el planeta». Mientras no se demuestre lo contrario, era la primera vez que se hacía algo así en España.

Finalmente llegó el momento de grabarla en SPL Audio, en Cabezo de Torres, Murcia, para incluirla en Shangri-La (1999). Para la versión del disco invitamos a Carlos Campoy a colaborar tocando piano y órgano.

Una de las gracias de esta versión era el dúo de guitarras entre Miguel y Joaquín, así que cuando éste dejó el grupo a finales de 2000, decidimos aparcar la canción y dejar hueco para otras en el repertorio.

En 2008 nos invitaron a tocar en el X Aniversario del Felipop, el festival que se celebra todos los años en Fene, en La Coruña, pero no enviamos nada a tiempo de participar en el doble CD que se publicó para el aniversario con muchos de los grupos que habían pasado y que pasaban ese año por el festival. Afortunadamente, nuestro amigo Caballero Reynaldo sí participó, grabando su particular versión de «Espío a mi vecina», de forma que consiguió que nosotros también participáramos de algún modo.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Dentro de cada palabra». A continuación: «Historias sin principio ni final».