Mes: junio 2017

«Quiero bailar (agarrao)»

Otra de las canciones que Miguel se trajo al ensayo, a principios de 1990, fue «Quiero bailar (agarrao)», basada en un riff de guitarra de los que no dejan a nadie indiferente. Esta vez, para hacer la letra, no asumí ningún personaje y tiré de surrealismo puro y duro.

Me sangra el pelo de la punta a la raíz,
me salen dientes en la oreja y la nariz.
Quiero bailar (agarrao).

La maquetamos esa misma primavera, junto a otro montón de canciones como «Te queda la fe», «Todo es un chiste» o «Muy buenas horas», y la incluimos inmediatamente en el repertorio del grupo. Cuando llegó el momento de grabar nuestro segundo disco, no sólo teníamos claro que iba a aparecer en él, sino que decidimos que fuera la que le diera título, Quiero bailar agarrao (1992).

Aquí va un vídeo montado con escenas de la grabación del disco y de las excursiones que hacíamos por Antequera y alrededores en esas fechas.

No sólo era la canción que abría el disco, sino que durante un par de años fue la canción con la que abríamos casi todos nuestros conciertos. Así que, cuando llegó la hora de grabar nuestro disco en directo, Los Marañones (1996), fue la canción con la que empezamos los conciertos en los que se grabó y, de nuevo, fue la primera del álbum.

Siguió formando parte del repertorio hasta que llegaron las canciones de Shangri-La (1999), y hubo que dejar hueco para ellas. Podemos hacer repertorios largos, pero no infinitos. La recuperamos puntualmente diez años más tarde, para tocarla —en la versión evolucionada que habíamos desarrollado en directo a finales de los noventa— en los conciertos de XX(II) Aniversario en la sala 12&medio. De hecho, fue una de las dos únicas canciones —la otra fue «Mi amor es para Luci»— que tocamos en los dos conciertos. Y, si antes solíamos usarla para abrir conciertos y discos, esta vez fue la que nos sirvió para despedirnos las dos noches.

Busque las diferencias.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Te queda la fe». A continuación: «Te puedo ver».

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«Te queda la fe»

Tras la marcha de Ricardo el verano de 1989 nos quedamos convertidos en trío, Miguel, Pedrín y yo. Siempre nos había gustado mucho la música que se hacía en la segunda mitad de los años sesenta, así que ya teníamos la vista puesta en grupos como Cream o The Jimi Hendrix Experience, que ahora nos podían servir de inspiración para adaptar el repertorio al formato reducido. Por otro lado, Miguel y Pedrín habían formado junto a Santiago Campillo el grupo de versiones Los Rockamora, y además los tres colaboraban de vez en cuando con Manuel Gómez y su nuevo grupo, Los Bluesfalos, así que el blues y el rhythm & blues estaban en el ambiente.

A finales de año, Miguel empezó a traer a los ensayos canciones guitarreras basadas en el rhythm & blues como «Te queda la fe». Para escribir la letra me metí en el personaje, hablando de alcohol, de mujeres, y de ese punto religioso que se respira en algunos clásicos del género. Pero sin tomármelo demasiado en serio, claro.

Se está bien
con una buena mujer,
y también
con otra buena mujer,
y si eso no es suficiente
siempre te queda beber.

En la primavera de 1990 la maquetamos, y para el verano ya era parte habitual —y muy efectiva— del repertorio. Un par de años más tarde, ya era una candidata evidente para Quiero bailar agarrao (1992), el disco que grabamos en Antequera, en los estudios del sello Cambayá, conocido precisamente por sus ediciones de blues y de rhythm & blues. Para la versión del álbum añadimos el sonido del añorado órgano Continental de Carlos Campoy. Se publicó también como cara B del sencillo de «Sexy Dream».

La seguimos tocando durante todo el «Tour Agarrao», hasta que en 1994 se salió del repertorio, empujada por las canciones que formarían parte de La revolución (1994).

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Van pasando los años». A continuación: «Quiero bailar (agarrao)».

«Van pasando los años»

Tuvo que pasar bastante tiempo para que recuperáramos todavía otra canción más de aquella cinta que Ricardo nos pasó en 1989.

Haciendo honor a su título —que, en cualquier caso, no se le puso hasta mucho tiempo después— , a «Van pasando los años» no le llegó su momento hasta 1996, cuando la grabamos, todavía en inglés, para las sesiones que organizábamos en el ensayo de Puente Tocinos con Ricardo y Pedro (Jiménez), para divertirnos, y que reunimos en una cinta que titulamos Los Caníbales del Do-Re-Mí (1995-1996).

No se nos ocurrió retomarla para Los Marañones hasta 2014 (seguían pasando los años), cuando rebuscábamos entre las viejas canciones abandonadas todas aquellas que pudieran cumplir los requisitos que nos habíamos planteado para el nuevo disco que íbamos a grabar. Básicamente, que fuera un tipo de canción que se hubiera podido publicar entre 1963 y 1966. Así de específicos.

Miguel le escribió una letra en español que reflexionaba sobre el paso del tiempo poniéndose en la piel de alguien que había tenido una juventud problemática, la grabó en su casa con la guitarra acústica para trabajarla desde cero en el ensayo, y la grabamos al año siguiente para A contratiempo (2015).

La tocamos en directo en los primeros conciertos de presentación del disco, hasta que ya en 2016 fue desplazada por canciones más antiguas que volvíamos a tocar para darle movimiento al repertorio, como viene siendo habitual.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «No me llames». A continuación: «Te queda la fe».

«No me llames»

En la misma cinta aparecía la versión original de «No me llames». Unos años después, en 1992, Ricardo y yo la volvimos a grabar en mi casa, todavía en inglés, utilizando mi grabadora de cuatro pistas, añadiendo guitarras, bajo, sintetizador, caja de ritmos y voces, muchas voces. Esas grabaciones que hicimos esos años entre los dos las reunimos en otra cinta «elepé» que llamamos Strafarago (1991-1995).

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Fotos de Andrés del Toro, agosto de 1992.

La recuperamos en 2001, cuando estábamos preparando y recopilando material para El mundo al revés (2004). Le hicimos una letra en español entre Miguel y yo, insistiendo en el tema de la incomunicación y la impaciencia.

No me llamas y me canso de esperarte,
no me llamas, ya no sé nada de ti,
yo quiero que me llames como antes
pero tardas y no quiero estar aquí.

Entre Miguel, Pedrín y yo grabamos una versión «computerizada» en casa del primero, aunque con algunos instrumentos reales, como guitarra acústica y bajo. Fue de las primeras canciones nuevas de esa temporada que incluimos en el repertorio, probablemente porque era de las que más fácilmente podían adaptarse al formato de trío. Aquí en directo en el Puerto de Mazarrón, en agosto de 2001.

En 2002 la grabamos en los estudios SC Records de La Senda de Los Garres —exactamente donde habíamos grabado el disco en directo en 1995—, para nuestro disco El mundo al revés (2004). Parecíamos dispuestos a sacar al menos una canción de aquella cinta de 1989 en cada uno de nuestros discos. Ricardo se pasó por el estudio y participó en la grabación haciendo la voz alta.

La estuvimos tocando durante un año tras la salida del disco, pero se quedó fuera del repertorio cuando Carlos Campoy volvió a tocar regularmente con nosotros y empezamos a recuperar canciones más antiguas.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Tu canción». A continuación: «Van pasando los años».

«Tu canción»

Otra canción de la cinta que Ricardo nos pasó en 1989. No empezamos a trabajar con ella hasta la primavera de 1991, cuando nos fuimos Ricardo y yo a la casa de Pedro (Jiménez) en La Alberca, con una grabadora de cuatro pistas Tascam que nos había prestado nuestro amigo Juan Pablo, a «lacrar» canciones como en los viejos tiempos. Grabamos «Tu canción» (todavía en inglés) y unas cuantas más, y, para no perder la tradición, a este nuevo «elepé» de grabaciones caseras le pusimos un nuevo nombre de grupo, Los Marditos Roedores.

En 1993 Miguel la recuperó y le hizo una letra muy apropiada y muy sugerente, incluida la frase definitiva, «todo el universo está dentro de tu canción». No sería nuestra última canción sobre canciones. Grabó una versión en casa con otra grabadora de cuatro pistas, y poco después empezamos a ensayarla con el grupo. La maquetamos ese otoño junto a otro montón de canciones y para finales de año ya era parte del repertorio habitual. En febrero de 1994 nos metimos al estudio de Pepe Moreno para grabar el que iba a ser nuestro tercer disco, un CD (el primero que publicábamos) de seis canciones producido por Paco Trinidad y que llamamos La revolución (1994). La selección la hicimos a partir de las nuevas canciones que solíamos tocar en directo esos días, así que «Tu canción» tenía que entrar en el disco, porque a todos nos gustaba mucho.

La estuvimos tocando en directo todo ese año, pero se quedó fuera del repertorio cuando empezábamos a preparar las canciones que íbamos a incluir en el disco en directo, Los Marañones (1996), porque no queríamos repetir demasiadas del disco anterior. Aquí una versión grabada durante la presentación de La revolución (1994) en el Indian Bar de Murcia, en junio de 1994.

La recuperamos en el otoño de 1997, ya con Joaquín Talismán en el grupo, cuando preparábamos una grabación de viejas canciones en Poncho Rock Studios, en exclusiva para las «Sesiones de Contrabando» de Onda Regional de Murcia. Desgraciadamente hubo problemas con el máster digital y no se pudo utilizar nada de lo que se grabó ese día. Pero, ya que nos la habíamos aprendido de nuevo, la volvimos a meter en el repertorio durante algunos meses, porque a todos nos seguía gustando mucho «Tu canción».

En 2005, cuando Carlos Campoy volvió al grupo, ahora definitivamente como miembro fijo, volvimos a ensayarla un par de veces pero no nos decidimos a volver a incluirla en el repertorio. Pero nos sigue gustando.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «La memoria del extranjero». A continuación: «No me llames».

«La memoria del extranjero»

La segunda canción que sacamos de aquella cinta de Ricardo de 1989 fue «La memoria del extranjero». También le hice una letra enseguida, en julio de ese mismo año. Después de rozar el tema de los dioses griegos con «Eridé», para esta canción recuperamos la leyenda del «holandés errante», aunque en nuestra versión el holandés no es el barco, sino el capitán del mismo. El tema de la inmortalidad siempre me ha parecido muy interesante, quizá desde que leí el relato «El inmortal», de Jorge Luis Borges. Me imaginaba muy bien a esos inmortales ociosos, que ya lo han hecho todo y hacen construcciones inútiles porque sí. Si a eso le añadimos que conforme vamos sumando años vamos perdiendo memoria, es fácil imaginarse a un inmortal que se va olvidando de todo poco a poco, pero no le importa demasiado.

Soy el Holandés Errante, me parece recordar,
pero haré un esfuerzo de memoria,
no sea que me vuelva a equivocar.

Creo que ahora tengo otro nombre,
en el fondo eso da igual.
Da igual traje blanco o traje negro,
lo importante es que no siente mal.

La ensayamos un par de veces en 1990, ya con letra y todo, pero no llegamos ni a maquetarla ni a tocarla en directo. Se quedó en espera de su momento, que no llegó hasta el otoño de 1994, cuando Ricardo y yo grabamos una versión en casa con la grabadora de cuatro pistas, un bajo, una guitarra acústica —yo tocaba el solo, con eso está todo dicho, aunque no me quedó tan mal— y la caja de ritmos. Era la época en que empezábamos a recuperar y seleccionar canciones de cara a la grabación del disco en directo, así que la llevamos al ensayo para trabajar con ella. Miguel empezaba a hacer actuaciones en solitario con la guitarra acústica y, cuando Ángel H. Sopena lo invitó a participar en las «Sesiones de contrabando» de su programa Música de contrabando, en Onda Regional de Murcia, grabó en directo una versión de «La memoria del extranjero» que sirvió como presentación mundial de la canción. Después de eso, entró en el repertorio de Los Marañones para quedarse.

En mayo de 1995 la grabamos en los conciertos que hicimos en la Senda de Los Garres para el álbum Los Marañones (1996). Para la ocasión invitamos al escenario a que tocaran la guitarra acústica al propio Ricardo y a nuestro viejo amigo Josele Santiago, de Los Enemigos, que además se hizo un solo (digamos que bastante mejor que el que yo había grabado con el cuatro pistas). En los ensayos Josele miraba a Ricardo y decía que cuando lo veía con la acústica le recordaba a Paul Simon, así que, por lógica, él debía de ser Garfunkel.

Aquí un vídeo de la actuación (debe de existir una versión de más calidad en algún sitio, pero de momento esto es lo que hay), montado sobre el sonido del álbum.

Desde entonces, «La memoria del extranjero» ha estado siempre en el repertorio del grupo, así que, más de diez años después, era una candidata obvia para Las aventuras de Los Marañones (2008), el recopilatorio de viejas canciones puestas al día. Para esta nueva versión, tratamos de mejorar el asunto de los acentos, poniendo bastantes en su sitio (aunque, como veremos pronto, con el tiempo se demostraría que lo de la acentuación todavía era bastante mejorable).

Miguel utilizó la canción para montar un vídeo a partir de imágenes de la grabación del disco con Alberto Belando en Ama estudio.

Por supuesto, la incluimos en los conciertos del XX(II) aniversario en la sala 12&medio de Murcia, en diciembre de 2008, de nuevo con Ricardo de invitado tocando la guitarra acústica, aunque esta vez sin «Garfunkel».

Cuando Javier González Soler nos propuso la idea de hacer un musical galáctico «para toda la familia» a partir de «Cruzando las galaxias» y otras canciones de Los Marañones, pensamos en incluir el personaje del Holandés Errante y teníamos claro que lo iba a interpretar nuestro viejo amigo Javier «Bali» Balibrea. Y así fue. Aquí lo podemos ver cantando «La memoria del extranjero» en una de las primeras representaciones de Cruzando las galaxias, en enero de 2010 en el Teatro Victoria de Blanca, Murcia.

Desgraciadamente Bali falleció unos días después. Nadie se lo esperaba y en cierto modo todavía no nos hemos repuesto de la tragedia. Las representaciones se detuvieron unos meses, pero pronto hubo que plantearse la triste tarea de reconfigurar el elenco y adaptar el libreto a las nuevas circunstancias. Javi Chou, que hasta ahora había hecho el papel de Lucas, el protagonista, pasó a hacer los papeles de Bali —el marciano y el Holandés Errante—, y Édgar López entró en la compañía para hacer el papel de Lucas. Éste es el elenco que se puede escuchar en el disco con las canciones del musical, Cruzando las galaxias (2011).

En enero de 2011, durante la presentación de nuestro disco Tipos raros (2010) en el Auditorio Víctor Villegas de Murcia, le hicimos un pequeño homenaje a Bali cuando tocamos «La memoria del extranjero».

La canción sigue siendo parte imprescindible de nuestro repertorio hasta el día de hoy. Aquí una grabación reciente, durante la presentación de nuestro disco A contratiempo (2015) en la sala REM de Murcia, en noviembre de 2015, realizada por el equipo de MurciaTeVe.

Pero ya ha dejado de ser sólo cosa nuestra y «La memoria del extranjero» ha empezado a llevar una vida independiente por su cuenta. El año pasado Los Deltonos y sus seguidores nos dieron la sorpresa de incluir la canción en su Sixpack Vol. 2 (2016). Ellos lo cuentan así:

En la primavera de 2016 decidimos volver a meternos en el mismo embolado que ya probamos en 2007 y os volvimos a hacer la misma inocente pregunta:

«¿Qué canción te gustaría oír tocada por Los Deltonos?».

Nos propusisteis 450 (!) títulos, redujimos la lista a 50 y de esas elegísteis con 8156 votos las 15 finalistas.

La primera de la lista de finalistas era precisamente «La memoria del extranjero», que superó la criba final y terminó siendo una de las seis canciones que aparecen en el disco. La versión es fantástica. Se la han llevado a su terreno, como tiene que ser, y además Hendrik se tomó la molestia de revisar todos los acentos y poner en su sitio los que todavía andaban descolocados. Y hasta le hizo un final nuevo. Es difícil de explicar lo que sentimos al escucharla.

Lo mejor es que tuvimos el privilegio de que Hendrik se subiera al escenario a tocarla con nosotros durante nuestra actuación en el XVI Desencuentro Enemigo, en Santander, el pasado diciembre.

Foto de Brais G. Rouco.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Eridé». A continuación: «Tu canción».

«Eridé»

El verano de 1989 terminé de recuperarme y volví a ocupar mi posición de bajista en Los Marañones. Unas semanas más tarde, Ricardo decidió dejar el grupo definitivamente. No está demostrado que haya relación alguna entre ambos hechos.

Sea como sea, antes de irse, Ricardo nos pasó una cinta con canciones nuevas que había grabado en su casa, de las que hemos recuperado y grabado al menos cinco a lo largo de los años. La primera fue «Eridé», a la que le hice una letra muy pronto. Ricardo ya tenía el título, basado en Éride (Eris), la diosa griega de la discordia. Con apenas esa información me puse a idear algo que, más que con una diosa griega, tenía relación con una cotilla de pueblo metiendo cizaña.

Ella es muy normal,
eso creen los demás,
sin razón, le da igual.
Siempre, algo termina mal.

La maquetamos en otoño y empezamos a tocarla muy poco después. Quedaba bien en formato trío y cantada a dos voces, así que se convirtió en habitual en el repertorio, y en candidata clara para nuestro segundo disco, Quiero bailar agarrao (1992).

Aquí una toma de un sólo plano de Miguel grabando la guitarra en Cambayá, montada a lo bruto sobre la versión del disco.

La estuvimos tocando durante todo el Tour Agarrao y los años siguientes, y fue una de las candidatas a incluir en los conciertos en los que grabamos nuestro disco en directo, Los Marañones (1996), pero no pasó la selección final, así que se quedó fuera del repertorio y, por lo tanto, del disco.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «El baile». A continuación: «La memoria del extranjero».

«El baile»

Empezaba a aprender a programar la caja de ritmos, así que las nuevas canciones que grabábamos en mi casa ahora llevaban todas unos ritmos muy sofisticados. A principios de 1989 Miguel y yo grabamos en casa una canción suya que acabó convirtiéndose en «El baile», después de que, unos días después, le escribiera una letra sobre un desecho social que decide salir de fiesta, le pese a quien le pese. El personaje es una mezcla de Ignatius J. Riley y el protagonista de «Dancin’ Fool» de Frank Zappa.

Hay un baile,
no quiero olvidarme.
Esto no huele bien,
voy a desinfectarlo.

Rápidamente entró en el repertorio y ya se quedó ahí, aunque nunca quedó muy definido quién era «la única nena» que el protagonista vio en el baile. En otoño la grabamos en una maqueta con algunas otras canciones nuevas, y la seguimos tocando durante los años siguientes hasta que llegó el momento de grabarla para nuestro segundo disco, Quiero bailar agarrao (1992). Para esta versión contamos con los saxofones de Juan Francisco Marín, que le dan una alegría especial.

 

Nosotros en principio nos imaginábamos también un trombón, pero no conocíamos a nadie que lo tocara cuando nos fuimos a Antequera a grabar, así que sólo metimos saxofones. Poco después, cuando preparábamos ese verano la presentación del disco en Yesqueros, el espacio joven del Ayuntamiento de Murcia, Juan Francisco nos puso en contacto con el trombonista Pepe García, que tocó con nosotros ese día. Desgraciadamente no tenemos ninguna grabación de ese concierto.

La seguimos tocando durante todo el Tour Agarrao, hasta que fue desplazada del repertorio por las canciones de La revolución (1994). No volvimos a ella hasta 2001, cuando nos quedamos de nuevo reducidos a trío. La empezamos a tocar regularmente de nuevo, a veces en los bises, por los viejos tiempos, a veces en televisión, para La Jam Evasión.

En 2008 fue una candidata clara para Las aventuras de Los Marañones (2008), el disco con el que recuperábamos algunas de nuestras viejas canciones y las poníamos al día.

Por supuesto, la incluimos en los conciertos del XX(II) Aniversario en el 12&medio.

Y la hemos seguido tocando desde entonces casi en todos los conciertos que hemos dado, porque a todos nos gusta el baile. Aquí en diciembre de 2016, en Madrid.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Eso sí me mola a mi». A continuación: «Eridé».

«Eso sí me mola a mí»

El verano de 1988 nos encontramos en una nueva encrucijada. Seguíamos sin tener muy definido el camino que queríamos seguir con el grupo, o al menos eso parecía. Yo notaba que se tiraba del carro en direcciones diferentes, así que recuerdo que un día nos reunimos los cuatro (Miguel, Ricardo, Pedrín y yo) en una terraza de la Plaza Romea para poner las cartas sobre la mesa. Después de un buen rato de conversación sin llegar a nada, Miguel dijo algo así como: «Lo que tenemos que hacer es ensayar más». Y eso hicimos. Y funcionó, porque ya no hizo falta hablar más.

Una de las canciones nuevas que Ricardo trajo al ensayo esos días, ya con letra y todo, fue «Eso sí me mola a mí», que incluía dos de mis rimas favoritas: «Si me montas en tu Opel y me llevas a tu hótel, eso sí me mola a mí» y, sobre todo, «Ni un psiquiatra japonese puede hacer que yo regrese». Ya me gustaría a mí ser capaz de atreverme a escribir algo así.

La canción entró en el repertorio inmediatamente y la maquetamos ese mismo otoño. Aquí una versión en directo en el Agapo de Madrid, en noviembre de 1988.

Con su letra absurda pero con sentido y esa línea de bajo tan funky —mejorada por Javi Toral, que la tocaba en la versión del álbum—, era una candidata clara para nuestro primer disco, Experiencia negra (1989).

Se mantuvo en el repertorio durante el año siguiente, pero pronto la abandonamos —sospecho que una de las razones fue que yo ya había vuelto al grupo y mis habilidades con el bajo no me permitían sacarle tanto partido a la canción como Javi—, y se quedó en el limbo una buena temporada. Más de diez años, de hecho.

En 2001, cuando nos quedamos reducidos de nuevo a trío tras la salida de Joaquín Talismán, tuvimos que replantearnos completamente el repertorio, y se nos ocurrió recuperar «Eso sí me mola a mí», a ver cómo nos salía ahora. Y bueno, parece que bien, porque ya se quedó en el repertorio unos cuantos años más. De hecho, llegamos a grabarla de nuevo en 2008 para el recopilatorio Las aventuras de Los Marañones (2008), pero, al igual que pasó con «Evita hacerlo» —su compañera de Experiencia negra (1989)— no llegamos a terminarla ni a mezclarla. Pero igualmente eso no nos impidió seguir tocándola en directo.

La versión original de Experiencia negra (1989) llevaba al final una parte con sintetizadores, interpretados por Miguel, que trataban de emular lo que idealmente hubiera sido una sección de viento, así que para los conciertos del XX(II) aniversario en el 12&medio, en diciembre de 2008, reclutamos a nuestro trombonista favorito, Pepe García, y a Antonio el trompetista, para que tocaran con nosotros. Antonio al final no pudo venir al concierto, porque fue padre esa misma noche (fuimos dando la noticia en directo), pero Pepe nos alegró el día consiguiendo que escucháramos por fin el trombón con el que habíamos soñado veinte años antes. Sólo hay que vernos las caras.

Nos quedamos tan contentos que ya no volvimos a tocarla nunca más.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Soy un poco un animal». A continuación: «El baile».

«Soy un poco un animal»

La tercera canción de Miguel que recuperamos de aquella cinta que nos pasó en 1988 fue «Soy un poco un animal». Como sucedió con «Todo es un chiste», le hice una letra para la maqueta que grabamos en 1990. Que no me pregunten por qué, pero jugaba con elementos acuáticos y líquidos hasta que el protagonista de la canción, a pesar de tener cara de pez, acababa confesando que era un animal. Luego le daba la vuelta a todas las frases para que no tuvieran ningún sentido.

Pégate a mí
en el río sin mí,
tengo un pez en los pies,
tengo en la cara sed.

Apaga ese pez,
no te mantengas en fin,
no lo pienses más,
ya sé
que soy un poco un animal.

La grabamos en la maqueta y la estuvimos tocando una temporada, aunque para la época en que seleccionamos las canciones que grabaríamos para Quiero bailar agarrao (1992), ya nos habíamos olvidado de ella. Pero no del todo. En 1993 volvimos a incluirla —en una versión un poco más reposada—, en una maqueta que fuimos grabando a lo largo del año preparándonos para el que sería nuestro tercer disco, La revolución (1994). Pero no llegamos a tocarla y ni nos planteamos meterla en el álbum, que además tampoco era muy largo.

A finales de 1994 la volvimos a retomar, junto a otra treintena de canciones, para hacer una selección del repertorio a incluir en los conciertos en los que íbamos a grabar el disco en directo, Los Marañones (1996). Esta vez, «Soy un poco un animal» tuvo suerte y acabo formando parte del disco.

La estuvimos tocando unos pocos meses más después de la grabación, pero ya la habíamos dejado fuera del repertorio cuando se publicó el álbum, y no la hemos tocado desde entonces.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Todo es un chiste». A continuación: «Eso sí me mola a mí».