Mes: mayo 2017

«Paisa, eres impecable»

En diciembre de 1987 tuvimos que tomar una decisión. El grupo parecía estar tirando en dos direcciones diferentes, ambas interesantes, pero incompatibles. Tuvimos una conversación con Fredy y Tere, en la que yo particularmente dije algunas tonterías —me tocó el papel de portavoz—, y finalmente decidimos seguir por caminos separados. Ellos acabarían formando el grupo Mama Soul, y nosotros nos quedamos en Los Marañones, reducidos a trío: Miguel, Pedrín y yo. Aunque no por mucho tiempo. A mí me parecía que aquello podía funcionar, porque confiaba en las habilidades de Miguel como guitarrista y cantante, pero parecía un cambio demasiado radical, así que invitamos a Ricardo —que al fin y al cabo era el que seguía componiendo la mayoría de las canciones que tocábamos— a que volviera al que había sido su grupo. Dimos un primer concierto los cuatro en la Nochevieja de 1987 a 1988 en El Tercer Mundo, nuestra segunda casa por aquel entonces, y nos pusimos a ensayar de inmediato, para preparar la grabación de nuestro primer disco (compartido).

En febrero de 1988, Ricardo se trajo a los ensayos de Los Marañones una canción nueva, con letra y todo —en la línea de «Black Experience» o «Yo ya lo pienso»—, llamada «Paisa, eres impecable». Era un rock & roll acelerado que Ricardo cantaba con energía y convicción en los conciertos de ese verano. En cierto modo definía muy bien esos meses, porque no volvimos a tocarla y ni siquiera llegamos a grabarla en ninguna de las maquetas que hicimos por esa época. La canción apareció y desapareció con furia.

En 2011 —veintitrés años después, ni más ni menos—, Miguel nos sorprendió recuperándola como candidata para el nuevo disco que empezábamos a preparar, Historias sin principio ni final (2012). Reescribió y actualizó la letra original de Ricardo, y grabó en su casa una versión más reposada, recreándose en la melodía y coloreándola con coros, dándole un aire country muy alejado de la versión original.

Pero una buena canción resiste eso y mucho más, así que nos pusimos manos a la obra y preparamos una versión alegrada por el piano de Carlos Campoy para incluirla en el disco.

Volvió al repertorio durante un par de años, mientras presentábamos el disco, hasta que, como suele suceder, fue desplazada por las canciones del disco siguiente, que pedían paso. Aquí una versión en directo grabada en Barranda en 2012, único testimonio de su paseo por los escenarios.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Muy buenas horas». A continuación: «Venga».

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«Muy buenas horas»

La otra canción que grabamos Miguel, Ricardo y yo ese día de diciembre de 1987 en el ensayo de Churra fue «Muy buenas horas», todavía sin letra. Si en «Yo ya lo pienso» habíamos tratado de sonar funk, aquí definitivamente queríamos sonar punk. Miguel tocaba la batería, yo el bajo, y Ricardo cantaba y tocaba la guitarra. Todos haciendo mucho ruido. Pasamos un buen rato y nos olvidamos de la canción durante una temporada.

La recuperamos en la primavera de 1990, para una de las maquetas que grabamos preparándonos para la posible grabación de un segundo disco. Le hice una letra en español, tratando de volver al espíritu absurdo de las primeras letras que hacíamos, pero un poco más cuidadoso con el resultado. Ahora ya sabíamos que cabía la posibilidad de que esas canciones se publicaran y las escuchara gente ajena a nuestro círculo más íntimo.

La idea era juntar frases sin relación entre sí, pero que parecían cobrar sentido por el puro contraste. Una especie de pesadilla en la línea de «Sexy Dream», aunque no necesariamente un sueño. «El mundo se ha reído de mí y se ha cagado mi perro». Pero no tenía perro. Todavía.

307 monjes me persiguen
por debajo del mar,
demasiado tarde para mí,
todo vuelve a empezar.
Me siento super natural.
Muy buenas horas,
muy buenas horas.

Se quedó en el repertorio y durante algún tiempo incluso la utilizábamos para abrir nuestros conciertos. Sin embargo, por algún motivo que ya no recuerdo, se quedó fuera de la selección final de canciones para Quiero bailar agarrao (1992). Pero eso no nos impidió seguir tocándola. En mayo de 1992 se grabó un concierto en Mula que festejaba y homenajeaba al bar Antares, en el que habíamos tocado casi todos los grupos de Murcia y donde siempre nos habían tratado muy bien. De la grabación se extrajo un CD, Antares 15 de mayo (1994), que incluía dos canciones de cada grupo. Una de las nuestras fue precisamente «Muy buenas horas», grabada en directo con toda su crudeza.

La canción siguió formando parte del repertorio, pero por alguna razón no entró en la selección de canciones que grabamos para el disco en directo, Los Marañones (1996). Quizá porque ya se había publicado una versión en directo, no lo recuerdo.

En 1996, ya con Joaquín Talismán en el grupo, la incluimos en una maqueta que grabamos en el estudio SPL de Cabezo de Torres, en Murcia, preparatoria para lo que sería nuestro segundo álbum con Facedown/Edel, Matando el tiempo (1997). Y esta vez, sí, «Muy buenas horas» fue una de las canciones que entraron en el disco.

La compañía decidió publicar la canción como primer sencillo promocional del álbum, y Víctor Coyote, de Pocateja —la agencia de diseño y publicidad que había montado junto a Pepo Fuentes—, se encargó de diseñar el CD, transparente, que reunía la idea del título del disco, «Matando el tiempo», con la idea de las horas, fueran buenas o malas.

Tenía sentido y, además de bonito, el CD podía ser muy práctico, porque era muy fácil convertirlo en un reloj de verdad.

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La canción siguió formando parte del repertorio del grupo con regularidad durante años, y fue una de las candidatas obvias para Las aventuras de Los Marañones (2008), el disco con el que recopilábamos viejas canciones en nuevas versiones.

Inevitablemente, la incluimos también en nuestros conciertos de XX(II) aniversario de diciembre de 2008 en la sala 12&medio de Murcia, con Joaquín Talismán de invitado especial, para recrear la versión que hacíamos a finales de los noventa.

Después de eso aguantó en el repertorio unos meses más hasta que se quedó fuera definitivamente en el verano de 2009, para ir haciendo hueco a las canciones nuevas.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Yo ya lo pienso». A continuación: «Paisa, eres impecable».

«Yo ya lo pienso»

Algún tiempo después del concierto de La Nave para el concurso Murcia Joven en la primavera de 1987, Ricardo decidió dejar Los Marañones, así que Miguel pasó a la guitarra rítmica y la voz principal, apoyado por Tere. Fredy seguía tocando teclados y guitarra solista, y Pedrín la batería. Pero ahora necesitaban un bajista, así que pensaron en mí.

En esa época yo había estado ensayando sin parar en La Azacaya sustituyendo a Miguel en Malibú, el grupo con el que se buscaban la vida tocando en las fiestas de los pueblos en verano. Al núcleo original de Pepe Ruiz, batería, Pedro Ruiz, guitarra, Pepe Alburquerque, batería, Juan Carlos, teclados, y yo mismo, bajo, se fue sumando y restando una serie de cantantes, bajistas, guitarristas, saxofonistas y trompetistas que iban entrando y saliendo de forma indiscriminada. Recuerdo que pasó por allí una chica que cantaba muy bien, otro cantante que se transcribía las letras de los éxitos en inglés de forma fonética y conseguía que apenas se notara la diferencia («It’s the final countdown» se convertía así en «Estofa y non chan chaun»), un bajista cuyo nombre no recuerdo y que no se preocupaba demasiado de dar la nota exacta porque al fin y al cabo el bajo «sonaba tan grave que nadie se daba cuenta».

Por aquellos ensayos pasó también gente como Pedro Pastor, al que unos años más tarde reencontraríamos como bajista de Los Bluesfalos —y hace bien poco con Alv McMartin—; el saxofonista Juan Francisco Marín, que por entonces tocaba en Los Hurones junto a Carlos Turbina, y que se vendría a tocar y a grabar con Los Marañones en 1992, en la época de Quiero bailar agarrao (1992); y el trompetista Peporro, uno de los tipos más simpáticos que he conocido, también aficionado a las parodias de Emilio el Moro, y que desgraciadamente fallecería poco después.

Uno de los momentos más surrealistas de aquellos ensayos en La Azacaya fue cuando me tocó llevarme allí mi saxo alto y tocar con él precisamente la melodía del ya mencionado éxito de Europe, «The Final Countdown». Y «Brasil». Todavía recuerdo lo desafinado que sonaba. También se me ofreció la oportunidad de debutar como cantante solista con «Cuatro rosas», el éxito de Gabinete Caligari. Afortunadamente no tuve que cantar ni que tocar el saxofón en público, porque no llegamos jamás a subirnos a un escenario. Pero pasamos unos meses intensos y, una vez disuelto el grupo y descartada la idea de tocar en las fiestas de los pueblos, llegamos a plantearnos montar un grupo de funk progresivo con Juan Francisco y Peporro.

Y en ésas recibí la llamada de Miguel y Fredy para unirme a Los Marañones.

Entre agosto y diciembre de 1987 dimos media docena de conciertos, hicimos un montón de entrevistas en la radio —sobre todo con nuestros amigos Paco Espinar, Julio Díaz y Paco López, pero también con José Miguel López en Discópolis—, salimos en televisión, y, sobre todo, ensayamos sin parar.

Ricardo, mientras tanto, seguía haciendo canciones en su casa, y a finales de año nos fuimos Ricardo, Miguel y yo al flamante local de ensayo que Los Marañones acabábamos de estrenar en Churra, para recordar los «viejos tiempos» grabando un par de canciones. Es decir, a hacer lo mismo que ya hacíamos apenas un año antes, cuando grabamos la primera cinta de Los Marañones, pero parecía que hubiera pasado una eternidad.

Una de las dos canciones que grabamos fue «Yo ya lo pienso», todavía sin letra en español, que ya conocíamos de la misma fructífera cinta que Ricardo nos había pasado con las canciones que se convertirían en «Te vas», «Lo has hecho mal» y «Boie Bagat Wo». Para la grabación utilizamos una caja de ritmos —una Roland TR-505 que todavía conservo y que me dio muchas alegrías los años siguientes—, yo me encargué de tocar el bajo, Miguel de tocar el sintetizador distorsionado, y Ricardo de cantar y tocar la guitarra. La versión duraba más de siete minutos porque el batería no se cansaba nunca y los demás nos lo estábamos pasando en grande. Quedó muy funky. Todo era muy funky en esa época.

Cuando Ricardo volvió al grupo unas semanas más tarde, había escrito una letra en español para «Yo ya lo pienso». Una especie de segunda parte de «Cinco pasos», en la que nos contaba que había comprendido que los pasos para llegar al blues no eran cinco sino diez. La maquetamos y en febrero fue la otra canción —junto a «Lo has hecho mal»— que grabamos en los estudios Audífono de Madrid para el recopilatorio de grupos murcianos GREEN 2 (OMV, 1988).

Poco antes, Poch había estado grabando allí mismo su segundo disco en solitario, Nuevos sistemas para viajar (1988), y un día se pasó por el estudio para grabar un vídeo surrealista para Telemalasaña. Ya que los de la televisión estaban allí, nos grabaron a nosotros también un vídeo para «Yo ya lo pienso» que yo nunca he visto. No sé si alguna vez llegaron a emitirlo. Así que, nuestras dos primeras canciones publicadas oficialmente tienen sendos vídeos grabados profesionalmente que yo jamás he podido ver.

La canción se quedó en el repertorio del grupo durante años, y era lógico que entrara en la selección final que hicimos para la grabación de nuestro disco en directo, Los Marañones (1996).

Dejamos de tocarla poco después, cuando tuvimos que hacer hueco en el repertorio porque empezábamos a incluir las canciones del siguiente disco, Matando el tiempo (1997).

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Boie Bagat Wo». A continuación: «Muy buenas horas».

«Boie Bagat Wo»

La siguiente canción de la cinta tenía un nombre extraño: «Boie Bagat Wo». No tenía letra, pero Ricardo había visto el nombre en un artículo de una revista que hablaba sobre África y la emigración —hace treinta años—, y le había gustado. Ese mismo verano nos pusimos manos a la obra y le escribí una letra tratando de imaginarnos las aventuras de un personaje que se despista viajando por un río de nombre inventado (el «Bisou», para que rimara), y acaba montado en un tren camino de Francia, con su amigo Pepe el Rey, que con toda probabilidad es el protagonista de «No es raro el buey».

Boie iba en el tren,
Wo llegaba a Francia con un buey.
Se llamaba Pepe el Rey
y llevaba atrás,
y llevaba atrás un historial
que tampoco estaba mal.

Cuando Ricardo volvió al grupo a tiempo de estrenar el año nuevo, empezamos a ensayar «Boie Bagat Wo» con Los Marañones y la grabamos en una maqueta en enero de 1988, ya cantada por Miguel y con su característico solo de guitarra completamente definido. Entró inmediatamente en el repertorio y aquí se nos puede ver tocándola en el Agapo de Madrid ese otoño.

Como era de esperar, decidimos incluirla en nuestro primer disco, Experiencia negra (1989).

El disco lo produjo Paco Trinidad y se grabó entre Murcia y Madrid en la primavera de 1989. Como yo me había puesto enfermo y tenía que permanecer en la cama reposando, llamamos a Javi Toral para que me sustituyera. Él grabó el bajo en el disco y estuvo tocando con el grupo buena parte de ese año, mientras me recuperaba. Aquí se les puede ver tocando «Boie Bagat Wo» en la mítica discoteca Barbus de Murcia, en marzo de 1989.

Coincidiendo con la salida del álbum, Otro Mundo Verde, nuestra compañía de discos —que después del fallecimiento de Álvaro Vera dirigía otro viejo amigo nuestro, Paco Manuel Reverte—, sacó un disco sencillo con «Boie Bagat Wo» en la cara A. Y, como en el álbum, a mí me tocó hacerme cargo de la portada. No podía subir al escenario, pero todavía podía dibujar. La idea era sencilla, como la letra de la canción: un tren que llega a Francia (se supone que las montañas del fondo son los Pirineos) con un buey.

Para bien o para mal, finalmente me recuperé y ese verano volví a mi puesto de bajista de Los Marañones (que todavía no me han echado, para sorpresa del Potro), y Javi volvió a ocuparse de la mesa de mezclas siempre que podía. En las pruebas de sonido solía pedirnos que tocáramos «Boie Bagat Wo». Le gustaba mucho y la conocía a fondo, por lo que le venía muy bien para ajustar volúmenes y voces y demás.

La canción fue entrando y saliendo del repertorio según la época. Dejamos de tocarla en 1990, volvimos con ella en el «Tour Agarrao» de 1992, y la abandonamos de nuevo en 1995, después de que se quedara fuera de la grabación del disco en directo, Los Marañones (1996). Pero volvió al año siguiente, cuando entró en el grupo Joaquín Talismán. Probablemente a petición suya, porque dejamos de tocarla definitivamente cuando Joaquín dejó el grupo a finales de 2000. Aunque Javi todavía nos dice de vez en cuando que deberíamos de volver a tocarla, aunque sólo fuera en las pruebas de sonido.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Lo has hecho mal». A continuación: «Yo ya lo pienso».

«Lo has hecho mal»

La segunda canción de aquella cinta de 1987 era «Lo has hecho mal». Ricardo la había grabado originalmente en inglés, pero poco después le escribí una letra en español. Una historia muy profunda sobre alguien que se había llevado un sombrero que no era suyo, y además había hecho llorar a un tal Josele —que no tenía nada que ver con el de Los Enemigos, al que precisamente conoceríamos unos meses más tarde—, y eso no está bien. La grabamos en mi casa entre los dos para ver cómo sonaba y pronto pasó a convertirse en elemento fijo del repertorio de Los Marañones.

Si disimulas lo sabré,
será antes o después,
mi sombrero llevas tú
y mi pajarita azul.

En 1987 habíamos conocido a Álvaro Vera, un enamorado de la música que había decidido lanzarse al negocio discográfico cargado de ilusión y buenas ideas, creando su propio sello, al que bautizó «OMV», por «Otro Mundo Verde», como homenaje al tercer álbum de Brian Eno, Another Green World (1975). A mí, sólo con eso, ya me tenía convencido. Comenzó importando y distribuyendo discos de grupos y sellos ingleses que le gustaban y que no se encontraban por aquí, y pronto pensó en publicar cosas de grupos emergentes de la región de Murcia.

Por entonces Mariano Tejera se había convertido en nuestro mánager y habíamos empezado a organizar conciertos, trayendo a Murcia a gente de Madrid como Los Ronaldos o Los Enemigos. Empezó a tomar forma la idea de publicar discos de grupos nuevos de Murcia en el sello de Álvaro y, con el apoyo de la agencia de Mariano, El Tercer Mundo Management, tratar de dar a conocer a estos grupos fuera de la región.

El primer paso fue publicar GREEN 2 (OMV, 1988), un recopilatorio con grabaciones de cuatro grupos de Murcia: Rostro de Keaton, con Miguel Ángel Keaton, Alicia, nuestro viejo amigo Javi Toral y Rafa Antón; El Norte, con Emilio Cortés, Joaquín Talismán y José María Nuño de la Rosa, que además se encargaba de la fotografía y del diseño gráfico; Este o Este, con otros dos viejos amigos nuestros, Maxi y Mariano Barrera, junto a Emilio Martínez-Abarca y José Ángel; y Los Marañones, formados por entonces por Miguel, Ricardo, Pedrín y yo. Cada grupo incluía dos canciones en el disco y todos se fueron a grabar a un estudio de Granada. Excepto nosotros.

Mariano había contactado con Lalo Cortés, el mánager de Los Ronaldos y Los Enemigos, con los que habíamos entablado una buena relación —que se demostraría duradera—, así que de alguna forma convencimos a Fino Oyonarte, el bajista de Los Enemigos, de que nos produjera las dos canciones que íbamos a grabar para el disco. En febrero de 1988 nos fuimos al estudio Audífono de Madrid, situado en plena plaza del Dos de Mayo, en Malasaña.

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El estudio lo había montado ni más ni menos que Juan Verdera, que había sido bajista de Derribos Arias, mi grupo favorito de toda la historia de la música española, y que había formado junto a su hermana el grupo UA con el que habían grabado el sencillo «Cantante de ópera», que yo había escuchado hasta gastarlo en su momento.

A través de Juan conocimos a Alejo Alberdi y a Poch, también de Derribos Arias. Yo estaba encantado. De pronto estaba metido en el centro de Madrid, haciendo música, grabando en un estudio de verdad, y conociendo a algunos de mis ídolos.

Fino se tomó en serio lo de la producción y tenía ideas muy claras sobre cómo mejorar lo que habíamos estado maquetando en Murcia unas semanas antes. Sobre todo la línea de bajo, que al fin y al cabo es su instrumento. Era la primera vez que producía una grabación, pero demostró tener un talento natural para el asunto. Desde entonces ha producido a gente como Los Planetas, Lagartija Nick, Los Deltonos, Mercromina, y muchos más.

La primera de las dos canciones que grabamos para el recopilatorio de OMV fue «Lo has hecho mal», para la que invitamos a Artemio, por entonces batería de Los Enemigos, a que tocara la pandereta.

El disco se publicó finalmente y hasta tuvo buenas críticas. Nos sentimos orgullosos de que Jesús Ordovás, cuyo Diario Pop había sido mi programa de cabecera desde los primeros ochenta, nos destacara en su crítica sobre el recopilatorio en la revista Rock De Lux. Probablemente sea la única vez que han hablado bien de nosotros en esa revista.

«En un momento en el que el rock parece haberse convertido en patrimonio exclusivo de los ‘Jevis’ […] hay que dar la bienvenida a grupos como Los Marañones, murcianos sin complejos que se trasladaron a Madrid el pasado mes de febrero con un puñado de canciones del corte de ‘Los has hecho mal’ y ‘Yo ya lo pienso’, pura dinamita.»

Jesús Ordovás, Rock De Lux, diciembre de 1988.

La cosa parecía que iba en serio y pensamos que era el momento de hacer un videoclip con «Lo has hecho mal», con la intención de convertir la canción en nuestro «gran éxito». Un amigo de Murcia aseguraba ser un especialista en el asunto, así que preparamos un guión, practicamos una coreografía que se inventó nuestro amigo Carlos Muñoz Clares —en la que, en un momento dado, Carlos y yo, disfrazados de mujeres embarazados, nos dábamos puñaladas—, hicimos unos cuantos disfraces con la ayuda de nuestra amiga Coque, convocamos a todo el que se quiso apuntar, y nos fuimos a la casa de José el Cañas en la huerta, a filmar. Éramos por lo menos veinticinco personas y pasamos uno de esos días realmente divertidos que no se olvidan.

Desafortunadamente, todo ese esfuerzo no llegó a ninguna parte. Miguel y Mariano fueron a ver el resultado y decidieron que mejor olvidarlo para siempre. Y así fue. Yo ni siquiera llegué a ver una imagen de aquel vídeo. Pero las risas que nos echamos rodando no nos las quita nadie.

Un mes más tarde, volvimos a Madrid para participar en FM2, el programa que dirigía Diego A. Manrique en TVE 2. A Manrique lo conocíamos desde hacía algún tiempo. Le habíamos hecho llegar algunas de nuestras primeras grabaciones anteriores a la formación de Los Marañones y nos había animado a seguir por ahí. Una vez llegamos a presentarnos en su casa sin avisar para darle una cinta y es de admirar lo amable y paciente que fue con estos zumbados que habían venido desde Murcia a despertarlo.

El programa lo presentaba Christina Rosenvinge —con la que tuvimos ocasión de rememorar este momento unos cuantos años más tarde, cuando coincidimos con Christina y los Subterráneos en Mula—, lo grabamos en playback, y volvimos a invitar a Artemio para que repitiera su hazaña con la pandereta sobre aquel gran escenario.

El programa, que se emitió en junio de 1988, no se grababa en Prado del Rey, sino en un estudio privado en otro barrio de Madrid. No recuerdo cuál, pero sí recuerdo que los dos baterías, Pedrín y Artemio, volvieron al centro andando. Los demás volvimos en coche, pero estoy convencido de que ellos se lo pasaron mucho mejor.

Como se ve, empezábamos a ir a Madrid con frecuencia. En noviembre estuvimos tocando un par de días en el Agapo, en la calle Madera, y «Lo has hecho mal» seguía siendo parte imprescindible del repertorio.

En el otoño de 1989 grabamos una nueva versión de «Lo has hecho mal» en una maqueta, con un ritmo diferente, más acelerado, y adaptada al formato trío. Estuvimos tocándola en directo prácticamente en todos los conciertos hasta que descartamos incluirla entre las que íbamos a grabar para el disco en directo, Los Marañones (1996). En 1998, ya con Joaquín Talismán en el grupo, la rescatamos para tocarla en un puñado de conciertos y después la abandonamos definitivamente.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Te vas». A continuación: «Boie Bagat Wo».

«Te vas»

En 1987, cuando el grupo ya se había puesto en marcha, Ricardo nos pasó una cinta con unas cuantas canciones nuevas que había grabado en su casa. Con algunas de ellas nos pusimos a trabajar enseguida, pero con otras nos lo tomamos con más calma. Una de éstas últimas fue «Te vas». La llegamos a probar en el ensayo cuando Ricardo volvió al grupo en 1988, pero no le sacamos partido y la abandonamos.

Diez años más tarde, Miguel la recuperó y le hizo una letra en español para las grabaciones en cuatro pistas de Los Santos de Palo (1996-1998). Esa versión se quedó sin terminar y nos olvidamos de ella casi diez años más, hasta 2006, cuando empezábamos a reunir material para lo que sería Extraña familia (2007), el primer disco de Los Marañones para El Brujo Records. Miguel le retocó un poco la letra, la ensayamos a conciencia, y en febrero de 2007 nos metimos en el estudio Ama a grabarla.

La tocamos unas cuantas veces en directo mientras presentábamos el disco, pero, aunque nosotros nos lo pasábamos muy bien tocándola, como era tan larga y con un desarrollo tan obsesivo, fue de las primeras en quedarse fuera del repertorio, quizá para dejar hueco a otras canciones menos densas.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Tuyo es el dolor». A continuación: «Lo has hecho mal».

«Tuyo es el dolor»

Otra de las canciones nuevas, letra incluida, que Ricardo se trajo al ensayo de La Azacaya en diciembre de 1986, fue «Tuyo es el dolor», una canción muy personal que a todos nos gustaba mucho y que pensábamos que nos había quedado muy bien en aquella grabación. Nunca la llegamos a tocar en directo, pero en 1989 decidimos incluirla en el que sería nuestro primer disco, Experiencia negra (1989), cantada de nuevo por Ricardo y recreando fielmente la versión original.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Cinco pasos». A continuación: «Te vas».

«Cinco pasos»

En el otoño de 1986 Miguel y yo empezamos a ir a grabar al ensayo que tenía su grupo en La Azacaya, en plena huerta murciana. Allí había baterías, amplificadores, sintetizadores, y un juego de voces. Y, como Benjamín, Pedro Ruiz y los dos Pepes (Alburquerque y Ruiz), eran amigos nuestros —además de compañeros de grupo de Miguel—, nos dejaban usarlo todo para nuestras cosas. Sabían que éramos muy cuidadosos. Nos dedicamos a aprovechar las posibilidades del local, grabando unas cuantas canciones de ritmos modernos, a veces instrumentales, improvisando y experimentando con las sobregrabaciones que nos permitían las dos pletinas que utilizábamos (una que me llevaba yo y otra que estaba instalada allí). Grabamos una cinta a la que llamamos Lor Do, con la que quedamos muy contentos. Algunos días se nos unía nuestro amigo Carlos Muñoz Clares, y los tres improvisábamos canciones a partir de las letras que él traía escritas o que se inventaba sobre la marcha. El espíritu era muy parecido al del programa que hacíamos Carlos y yo en Radio Termita un par de años antes, Los Nuevos Mongoles recogiendo caracoles.

Con esta experiencia, entre diciembre de 1986 y enero de 1987, cuando ya dominábamos nuestras particulares técnicas de grabación en aquel local, nos fuimos para allá con Ricardo y unas cuantas canciones nuevas, incluidas algunas de las que habíamos ido grabando en casa recientemente. En una primera fase Miguel tocaba la batería, Ricardo la guitarra y voz, y yo el bajo. Luego reproducíamos esa grabación y añadíamos más voces, la guitarra solista de Miguel y un sintetizador que a veces tocaba yo mismo. Algunos días se nos unían también Pedro (Jiménez), que podía tocar guitarra acústica o sintetizador, y Josías, nuestro ideólogo, que le daba a la acústica. Grabamos una decena de canciones y las reunimos en una cinta «elepé» a la que bautizamos La vida secreta bajo las mantas (1986-1987). Para la ocasión le pusimos de nombre al grupo Los Marañones, a partir del libro La aventura equinoccial de Lope de Aguirre (1964), de Ramón J. Sénder. No recuerdo quién de nosotros fue el primero que leyó la novela, pero durante esa temporada nos la fuimos pasando de unos a otros, así que nos pasábamos el rato llamándonos «marañones» unos a otros y quejándonos de la locura de Don Lope. Además, en el ensayo había un perrillo con el que jugábamos y al que, inevitablemente, llamábamos «Solimán», como el perro que se enredaba entre las piernas del protagonista de la novela.

Entre las canciones que grabamos esos días están las ya mencionadas «Sexy Dream», «Perdiendo la cabeza» y «Me asusto de noche». Ricardo trajo también algunas canciones nuevas a las que él mismo había escrito una letra en español. Una de ellas fue «Cinco pasos», que inmediatamente se convirtió en nuestra canción estrella. Al menos así la veíamos nosotros. Le dedicamos mucho trabajo a conseguir una versión llena de momentos interesantes, con solos de guitarra, paradas, solos de sintetizador, coros, percusión y guitarras acústicas. La cinta nos quedó tan bien, desde nuestro punto de vista, que decidimos hacer copias y enviarla a los medios, junto a una «declaración de principios» que escribió Josías.

Al igual que pasó con «Sexy Dream», un par de meses más tarde la canción se volvió a grabar, ahora con mucha más calidad, en la primera maqueta que el grupo —ahora ya definitivamente bautizado como Los Marañones— grabó en La Nave, el espacio joven del Ayuntamiento de Murcia que se había inaugurado por esas fechas. Esta nueva versión recreaba la que habíamos grabado en La Azacaya, sólo que ahora la batería la tocaba Pedrín Sánchez, la guitarra solista Fredy Valera, y el bajo el propio Miguel, con Ricardo cantando y tocando la guitarra rítmica, y con la ayuda de Las Desaprensivas: Amalia con el sintetizador, y Tere con la percusión y los coros. Del sonido se encargaban otros dos viejos amigos, Javier Toral y Mariano Barrera. Esa misma formación interpretó la canción en el primer concierto del grupo, ese mismo mes y en ese mismo lugar, dentro del concurso Murcia Joven Pop Rock 86-87. Ese mismo día tocaron también Los Hurones, que sí consiguieron clasificarse para la final.

La versión en directo se llegó a publicar en una cinta de cassette recopilatoria que publicó la Concejalía de Juventud y Deportes del Ayuntamiento de Murcia ese verano con los grupos que habían pasado por La Nave y Yesqueros.

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Concursos aparte, el grupo se puso en marcha en serio ese verano, ahora sin Ricardo, de forma que Miguel tuvo que encargarse de la voz solista y la guitarra rítmica, por lo que a mí me tocó volver para cubrir el hueco de bajista. Pedrín seguía con la batería, Fredy se encargaba de teclados, voces y guitarra solista, y Tere de la otra voz solista y de la percusión. Ya en el primer concierto de esta nueva formación se incluía «Cinco pasos» en el repertorio, y llegamos a grabar en la playa un playback para el programa Murcia Costa Cálida, de Telemurcia, utilizando la grabación de La Nave cantada por Ricardo y haciendo como que éramos nosotros, aunque no fuéramos exactamente los mismos.

A pesar de todo, la canción se quedó fuera del repertorio cuando Ricardo volvió al grupo en 1988, y, aunque la grabamos en alguna maqueta, no volvimos a pensar en ella seriamente hasta 1991, cuando empezábamos a ajustar el repertorio y a seleccionar canciones para lo que sería nuestro segundo disco, Quiero bailar agarrao (1992). Preparamos una versión un poco menos sofisticada que la original, más directa, y la estuvimos rodando por los escenarios hasta que llegó el momento de grabarla en los estudios Cambayá de Antequera, con el apoyo del órgano de Carlos Campoy, en la que sería una de sus primeras colaboraciones con Los Marañones.

La estuvimos tocando en directo todo ese año, en lo que fue el principo del «Tour Agarrao», hasta que en un momento dado se quedó fuera del repertorio y ya no volvió nunca más. Las canciones se comportan a veces de forma misteriosa. En 2008 Miguel preparó una versión actualizada que estuvimos probando en el ensayo, pensando en la posibilidad de incluirla en Las aventuras de Los Marañones (2008), pero finalmente se quedó fuera de la selección final.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Francesca Salazari». A continuación: «Tuyo es el dolor».

«Francesca Salazari»

Otra de las canciones que grabamos en mi casa al final del verano de 1986 fue «Francesca Salazari», de nuestro amigo Juan Pablo, que se la había dedicado aparentemente a una chica real. Ricardo tocaba la acústica y cantaba, Juan Pablo tocaba el bajo, y yo me atrevía con la guitarra solista. Era un rock & roll fantástico y nunca nos olvidamos de Francesca.

Diez años más tarde, en el verano de 1996, volvimos a grabarla en un ensayo que teníamos en Puente Tocinos. Ese verano teníamos instalada allí mi grabadora de cuatro pistas y nos lo pasamos por un lado maquetando canciones nuevas de Los Marañones para lo que sería Matando el tiempo (1997), y por otro juntándonos con Ricardo para grabar allí mismo canciones nuevas y viejas con quien se apuntara. Pedrín, Miguel, Pedro (Jiménez), Philipp (un amigo alemán que pasaba por allí), Ricardo y yo mismo, que lo mismo me apuntaba a tocar la batería si no había nadie más dispuesto a hacerlo, que la guitarra solista o el bajo o lo que fuera.

Concretamente, la de «Francesca Salazari» la grabamos Ricardo, Miguel, Pedrín y yo (es decir, Los Marañones de 1988), y sonaba estupendamente. Nos lo pasamos en grande volviéndole a cantar a la señorita Salazari.

Pasan casi veinte años más y nos volvemos a acordar de ella cuando empezamos a preparar lo que acabaría siendo A contratiempo (2015). Habíamos decidido que este disco iba a consistir en canciones que pudieran haber sido grabadas entre 1963 y 1965, es decir, rock & roll, twist y cosas así. Teníamos un montón de canciones de un estilo similar que nunca habían aparecido en ninguno de nuestros discos y ya llevábamos un tiempo con la idea de reunirlas rondándonos en la cabeza. Definitivamente, «Francesca Salazari» era una canción ideal para un disco así. Miguel le escribió una letra en español, dedicada esta vez a una chica aparentemente imaginaria, y la grabamos de nuevo.

Fue de las primeras del nuevo disco que empezamos a incluir en el repertorio y ha seguido ahí desde entonces.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Sexy Dream». A continuación: «Cinco pasos».