Mes: abril 2017

«Cruzando las galaxias»

En 1986 Miguel y Ricardo volvieron a juntarse con Juan Pablo en su casa para grabar algunas canciones nuevas con aires beatlelianos, que es lo que le gustaba (y le gusta) a Juan Pablo. Una de las que llevó Ricardo se llamaba «It Doesn’t Matter» y se quedó allí, un poco olvidada entre tantas otras canciones.

En el verano de 1987 Miguel y yo nos juntamos con nuestro amigo Pedro (Jiménez) y nos fuimos al ensayo de La Azacaya a pasar un buen rato tocando rock & roll antiguo traducido al español como bien se nos ocurría («Good Golly Miss Lolly» pasó a ser «Me mola mi Loli», por ejemplo). Grabamos una cinta y al «grupo» lo llamamos Malacatón y los Albercoques. El verano siguiente Pedro se juntó en La Azacaya con Miguel, Ricardo y Pedrín y grabaron una nueva cinta de Malacatón y los Albercoques, ahora en inglés y recuperando algunas viejas canciones de Ricardo, como «It Doesn’t Matter». Quedó muy bonita, con Pedrín tocando los bongos.

En 1990 decidimos incluir la canción en una maqueta de Los Marañones, mientras preparábamos canciones para lo que esperábamos fuera nuestro segundo disco. La versión que grabamos era prácticamente igual que la de Malacatón y los Albercoques, con la letra original en inglés de Ricardo, y llegamos a tocarla en playback en 1991, en un programa de Td4, una de las primeras televisiones locales de Murcia.

La canción entró en el repertorio y fue una firme candidata a ser incluida en Quiero bailar agarrao (1992), pero se quedó fuera porque no conseguimos hacerle una letra en español que nos satisficiera. Hubo algunos intentos de escribir algo que la convirtiera en una canción de amor, pero quedaba demasiado bonita y no encajaba nada con lo que estábamos haciendo por esa época. Además, corría el peligro de caer en la cursilería y eso hubiera sido un desperdicio.

Volvimos a pensar en ella a finales de 1994, cuando ensayábamos canciones para incluir en el disco en directo que ibamos a grabar unos meses después. Pero seguía sin letra. Todos los intentos de escribir algo lejanamente relacionado con las relaciones de pareja habían sido infructuosos, así que se me ocurrió intentar un enfoque completamente diferente.

Siempre he leído mucha literatura de ciencia-ficción y Pedro (Jiménez) me había recomendado la lectura de algunos relatos de Stanislaw Lem. Concretamente me divertía mucho uno de los episodios de Diarios de las estrellas (1957-1971) en el que el protagonista, un viajero espacial, entra en un bucle temporal y no para de encontrarse a sí mismo tratando se convencerse para trabajar juntos y conseguir salir del bucle. La situación se va complicando más y más.

Esto me sirvió de inspiración para ponerme en el lugar de un viajero espacial que recorre las galaxias solo en su nave, y directamente tomé la idea del bucle temporal para el primer verso. Además, en esos meses estaba totalmente enganchado a Dragon Ball, la serie de dibujos animados basada en los tebeos de Akira Toriyama, que me resultaba muy, muy divertida entre batalla y batalla. En uno de los episodios, Son Gohan, el hijo de Son Goku, se quiere ir con su padre a salvar el universo, pero su madre no le quiere dejar porque tiene exámenes. Me imaginé al protagonista de la canción en esa situación. El resto de la letra salió casi sin esfuerzo.

He visto un centauro
en mi nave espacial,
estoy atravesando un
pliegue temporal.
Mi madre se queja
porque no me quiere ver
cruzando las galaxias
como un holgazán.

Salvando el mundo una y otra vez,
no tengo nada mejor que hacer.
Este domingo tengo misión,
hay meteoritos cerca de Orión.

Ya teníamos letra. Por fin podíamos grabarla e incluirla en uno de nuestros discos, aunque fuera en una versión en directo.

Desde entonces ha aparecido regularmente en el repertorio del grupo, salvo algunas temporadas de descando, así que en 2008 teníamos claro que había que meterla en el recopilatorio Las aventuras de Los Marañones (2008). Además, la versión que hacíamos ahora nos gustaba mucho más que la del disco en directo, y siempre se nos había quedado la espina de no haber grabado precisamente esta canción en mejores condiciones.

Inevitablemente, la tocamos en los conciertos del XX(II) aniversario.

En 2009 Javier González Soler me propuso escribir una historia ambientada en el espacio, basada en el protagonista de la canción, en la que fuimos hilando varias canciones del grupo, con la idea de montar un musical familiar para su compañía Distrito Teatro. La obra se tituló Cruzando las galaxias y se estuvo representando por toda la Región de Murcia y alrededores hasta 2012. Esto es un vídeo resumen con escenas de una de las primeras representaciones, todavía con nuestro amigo Javier Balibrea «Bali» haciendo los papeles de marciano y de Holandés Errante.

En el musical aparecían dos versiones de la canción, una cantada por Lucas, el protagonista (interpretado aquí por Édgar López), que abría la obra.

Y otra que la cerraba, interpretada por todo el elenco (Édgar como Lucas, Beatriz Maciá como Luci, Nico Andreo como el androide Andrés, y Javi Chou como el Holandés Errante).

Nosotros por nuestra parte la hemos seguido tocando prácticamente en todos nuestros conciertos. Aquí hace muy poco, en El Intruso de Madrid, en diciembre de 2016.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «La magia me falló». A continuación: «Perdiendo la cabeza».

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«La magia me falló»

Una de las nuevas canciones que Ricardo trajo para las sesiones de El Trenesito Chuu-Chuu (1986) —la cinta que grabamos en La Azacaya con Fredy a la batería a principios de 1986— fue «I Saw My Life From Home», que acabaría convirtiéndose en «La magia me falló». Volvimos a grabarla en una maqueta en 1990 y llegamos a incluirla en el repertorio, todavía con la letra original en inglés que había escrito Ricardo. De hecho, cuando nos metimos en los estudios Cambayá de Antequera, Málaga, para grabar Quiero bailar agarrao (1992) en febrero de 1992, todavía no le habíamos escrito la letra en español. Yo había hecho un par de intentos en años anteriores («Asoma la fracción» y «Demonio loco»), pero no sé si llegué ni siquiera a proponerlos seriamente.

Finalmente, a mitad de la grabación, se me ocurrió una letra convincente que, cosa rara, todavía me sigue gustando. Son el tipo de frases que me provocan sensaciones y me despiertan la imaginación. Me siento cómodo escribiendo cosas así. Además, me gusta que a otras personas también les provoquen sensaciones, aunque no sean las mismas que a mí. Al menos conscientemente. Un buen amigo mío me decía que la canción describía muy bien los veranos de Murcia, cuando «la ciudad está ardiendo una vez más». Yo no había hecho esa relación, pero la entendía, y supongo que la idea se me quedó en la cabeza y sirvió de inspiración para la letra de «Otro verano lento» unos años más tarde.

Hace calor
y está lloviendo,
algo va mal
y quiero pensar
que esto no es real.

La ciudad está ardiendo
una vez más,
y no puedo mirar,
y no quiero mirar.

El cuadro ha perdido
su color,
la magia me falló.

Una particularidad de esta canción, según la tocábamos en directo y la grabamos en Cambayá, es que está toda cantada a dos voces y, como yo no llegaba, la voz alta la hacía Miguel y a mí me tocaba hacer la principal.

Curiosamente, una vez que la grabamos, dejamos de tocarla una temporada. Ni siquiera la tocábamos en la primera gira de presentación del disco. No sería hasta un año más tarde que volvió al repertorio, apareciendo en casi todos los conciertos que dimos entres 1993 y 1994, que no fueron pocos. Luego la estuvimos ensayando como una de las candidatas a ser incluida en el disco en directo, Los Marañones (1996), pero no llegó a entrar en la lista final y ya no volvimos a recuperarla.

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Mi gato se llama Persona». A continuación: «Cruzando las galaxias».

«Mi gato se llama Persona»

Otra de las canciones que Miguel aportó para la cinta de Los Ju (1985) fue «Mi gato se llama Persona» —todavía con letra en inglés, como casi todas nuestras canciones en sus primeras versiones—, que ha tenido una vida mucho más larga. De hecho, ahí sigue, vivita y coleando. O maullando.

Volvimos a ella el invierno siguiente, cuando nos fuimos los tres con Fredy a la batería a La Azacaya a ensayar como si fuéramos un grupo de verdad y grabamos una cinta que bautizamos El Trenesito Chuu-Chuu (1986). Ahí se quedó hasta la primavera de 1990, ya con Los Marañones convertidos en trío, en la época en que andabamos tratando de seleccionar canciones para lo que sería nuestro segundo disco, Quiero bailar agarrao (1992), y grabamos una maqueta con posibles candidatas. Para la ocasión le escribí una letra en español, inspirado por uno de los gatos que convivían con Miguel en La Senda de Granada.

Llevo la vida de un animal,
me va fatal.
Me digo a mi mismo que no es verdad,
pero es verdad.

Mi gato se llama Persona,
se llama así,
mi gato se llama Persona,
se lo puse yo.

Al final, ni entró en el disco ni llegamos a tocarla en directo, pero no nos olvidamos de ella y la rescatamos a finales de 1994, cuando hicimos acopio de canciones para preparar la grabación de nuestro disco en directo, Los Marañones (1996).

La canción se quedó en el repertorio sólo un par de años más. Pero una década más tarde nos acordamos de ella para Las aventuras de Los Marañones (2008), el disco para el que regrabamos algunas de nuestras viejas canciones en versiones actualizadas.

A finales de ese año la utilizamos para abrir el segundo de nuestros conciertos de XX(II) aniversario en la sala 12&medio de Murcia.

Cuando en 2009 Javier González Soler y yo escribimos Cruzando las galaxias, el músical «para toda la familia» basado en canciones de Los Marañones, no pudimos evitar utilizar al gato como uno de los personajes principales de la obra, interpretado por Beatriz Maciá. Nos pareció muy normal que, durante sus viajes espaciales, un androide —Andrés, interpretado por Nico Andreo— se quedara prendado de un gato que se habían encontrado en un planeta de por ahí y le pusiera de nombre «Persona».

Como con el resto de las canciones del musical, no hizo falta tocar la letra para que tuviera sentido en la trama.

Desde que volvió, la canción ha sido un elemento fijo en nuestro repertorio hasta hoy en día. Este gato tiene muchas vidas (chascarrillo inevitable).

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «En mis sueños». A continuación: «La magia me falló».

«En mis sueños»

En 1985 el mundo de la música se había estado volviendo un poco loco con los sintetizadores y las baterías electrónicas —no se libró ni el propio Bob Dylan—, pero nosotros teníamos puesta la vista (y la oreja) en los discos psicodélicos de 1967, escuchando una y otra vez a gente como Cream o Jimi Hendrix, además de Syd Barrett y, por supuesto, The Beatles. A la vuelta del verano decidimos juntarnos de nuevo en mi casa los tres, Ricardo, Miguel y yo, para grabar canciones nuevas. La idea era que aportáramos canciones los tres, obligatoriamente. Grabábamos una de cada uno y a esta nueva cinta «elepé» le pusimos de nombre Los Ju (1985).

De mis canciones, mejor no acordarse. Miguel, por su parte, no había dejado nunca de hacer canciones y más canciones, pero era difícil convencerle años más tarde para recuperarlas una vez que pusimos en marcha el grupo. Una de las que pasó su listón fue «En mis sueños», que nos enseñó originalmente cuando grabábamos esta cinta. Hicimos un intento de ensayarla en 1988, pero no fue hasta 1994, cuando preparábamos el disco en directo, que Miguel se decidió a recuperarla, escribiéndole una sugerente y onírica letra en español. Finalmente, apareció en todo su esplendor en el disco en directo, Los Marañones (1996).

Sólo aguantó en el repertorio hasta un par de meses después de la salida del disco, desplazada, como tantas otras, por la continua avalancha de nuevas (o viejas) canciones que luchaban por hacerse un hueco en la lista.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Me asusto de noche». A continuación: «Mi gato se llama Persona».

«Me asusto de noche»

En aquellos años teníamos dos obsesiones: H. P. Lovecraft y Syd Barrett —de hecho, en mi caso, vuelvo a leer regularmente cada tantos años los relatos del primero y nunca he dejado de escuchar los discos del segundo, en solitario o con su antiguo grupo—. En 1985 Ricardo grabó en su casa su primer «elepé en solitario», una cinta de casete en la que se grabó a sí mismo haciéndose coros y añadiendo guitarras acústicas sobre guitarras acústicas, y que bautizó como Surrealistic Me I (1985). La inspiración de Barrett era evidente en lo musical y la de Lovecraft en lo lírico, con letras en inglés inspiradas por las sensaciones que provocaba su universo.

De aquella cinta, repleta de buenas canciones que nunca hemos descartado recuperar de un modo u otro, sólo trascendió a la larga una llamada «I’m Scared At Midnight», que volvimos a grabar a finales del año siguiente cuando nos metimos en el ensayo que tenía el grupo de Miguel en La Azacaya para lo que sería la primera maqueta de Los Marañones, que bautizamos cariñosamente como La vida secreta bajo las mantas (1986-1987).

Todavía un año más tarde le escribí una letra en español, que prácticamente era una traducción literal de la letra en inglés de Ricardo. Así, «I’m Scared At Midnight» se convirtió en «Me asusto de noche» y «This is what I say, this is what I am» se transformó en «Eso he de decir, eso es lo que soy», etc., todo el tiempo intentando conservar el espíritu y las imágenes originales. La rima no parecía ser tan importante. Habíamos pasado de tratar de que las letras en español sonaran igual que las letras en inglés, utilizando las palabras que fueran, a intentar que tuvieran el mismo sentido, sonaran como sonaran.

A lo largo de 1988, Los Marañones solíamos empezar nuestros conciertos con esta canción y, cómo no, fue con la que abrimos nuestra actuación en el homenaje que se le hizo a Álvaro Vera en Murcia en diciembre de ese año.

Como era de esperar, la canción entró en nuestro primer disco, Experiencia negra (1989), grabado entre Murcia y Madrid en la primavera de 1989 para OMV, el sello que había fundado Álvaro. Como yo estaba de baja, la grabaron Miguel, Ricardo y Pedrín con Javi Toral sustituyéndome (lo cual, sinceramente, ayudó a que el disco sonara bastante más compacto).

Siguió siendo parte ineludible del repertorio un año más después de la salida del disco y finalmente se vio desbancada por una tanda de canciones nuevas. No volvimos a pensar en ella hasta 1997, ya con Joaquín Talismán en el grupo, cuando la recuperamos porque sí, porque nos gustaba mucho. La tocamos regularmente una temporada y la abandonamos definitivamente cuando Joaquín dejó el grupo. Parece que nunca funcionó muy bien en formato trío.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Llévate ya ese saxo». A continuación: «En mis sueños».

«Llévate ya ese saxo»

Otra canción de Ricardo, de la misma época que «Black Experience». Le hice una letra en español muy pronto, a principios de 1985, y fue prácticamente la definitiva. ¿Por qué un saxo? Porque suena bien.

Oh, llévate ya ese saxo,
date prisa, tengo mucho que perder.
Oh, saca de aquí ese saxo,
disimula, hazte el loco y sígueme.

La ensayamos un par de veces con Los Marañones en 1988, pero no llegamos a tocarla. El resultado no debió parecernos muy convincente, así que la abandonamos hasta finales de 1994, cuando decidimos recuperar un montón de canciones antiguas de cara a la grabación del disco en directo, Los Marañones (1996). Esta vez sí conseguimos hacerla funcionar y la grabamos en aquellos conciertos. Y ésta sí pasó la criba final y apareció en el álbum.

Pero sólo aguantó en el repertorio hasta la salida del disco a principios de 1996. La tocamos un par de veces para presentarlo y pronto fue desplazada por otras canciones que sonaban mejor ahora que teníamos en el grupo a Joaquín Talismán.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Black Experience». A continuación: «Me asusto de noche».

«Black Experience»

A finales de 1984, aprovechando las vacaciones, Ricardo se pasaba por casa con frecuencia y aprovechábamos para grabar algunas de sus nuevas canciones. Entre ellas estaba «Black Experience», que volvimos a grabar al año siguiente, para una nueva cinta «elepé» grabada en casa, esta vez con mucho ensayo, a la que llamamos Los Ju (1985). Para entonces, Ricardo ya le había escrito una letra coherente y legible en inglés (hasta entonces, lo normal es que las canciones fueran en «zinglés», es decir, que parecía inglés, pero mejor no preguntarle a un nativo).

En 1987, la canción —todavía en inglés— entró a formar parte del repertorio de Los Marañones, en una versión en la que destacaba el piano eléctrico de Fredy. Para 1988, el propio Ricardo le había escrito una letra en español, aunque manteniendo el título y el estribillo en inglés, y la seguíamos tocando, en una versión más guitarrera y un poco más acelerada.

Ese otoño la grabamos en una maqueta con unas cuantas canciones más, preparándonos para lo que sería nuestro primero disco. Habíamos grabado un par de canciones para un recopilatorio de grupos murcianos del sello OMV, fundado por Álvaro Vera, con la idea de grabar un disco para la compañía a continuación. Desgraciadamente, Álvaro murió en un accidente por esas fechas y sus socios en la compañía tuvieron que replanteárselo todo.

Por mi parte, a principios de 1989 me tuve que dejar el grupo. Llevaba un tiempo encontrándome muy cansado y flojo y traté de ponerme en forma yendo a nadar, pero en lugar de sentirme más fuerte, me sentía cada vez peor. No me sentaba bien nada de lo que tomaba y la gente me decía que no tenía muy buen color. Así que finalmente me decidí a ir al médico y nada más verme la cara me mandó a mi casa con reposo absoluto. Tenía una hepatitis vírica que no era demasiado problemática, a condición de que me quedara quietecito. El problema era que faltaba poco para entrar al estudio de grabación. Habíamos hablado con Paco Manuel y la gente que estaba gestionando ahora el sello de Álvaro, y habíamos decidido seguir adelante con los planes del disco, aunque en lugar de grabar un LP, iba a ser un mini-LP de siete canciones.

Para sustituirme llamamos ni más ni menos que a Javi Toral, que era nuestro bajista favorito. Por entonces se dedicaba cada vez más al sonido y había sido nuestro técnico en todas las maquetas que habíamos grabado y prácticamente en todos los conciertos que habíamos dado. Ahora le tocaba subirse al escenario con nosotros. Es decir, con ellos. Yo estaba en cama.

El álbum, producido por Paco Trinidad, al que habíamos conocido por medio de Los Enemigos y Los Ronaldos, se grabó en la primavera de 1989, entre el estudio PM de Murcia, con Pepe Moreno de técnico, y el estudio Quarzo de Madrid, con José Manuel Morell y David de la Torre. Nos gustaba mucho cómo había quedado «Black Experience» y daba tanto juego que fue la canción que dio título al disco, Experiencia negra (1989).

La canción aguantó en el repertorio del grupo un par de años más, hasta que fue desplazada por la horda de canciones que acabarían formando parte de Quiero bailar agarrao (1992). La recuperamos en 1995, como candidata al disco en directo, Los Marañones (1996). La tocamos y la grabamos en los conciertos, pero fue de las que se quedaron fuera en la selección final y ya no volvimos a retomarla.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Evita hacerlo». A continuación: «Llévate ya ese saxo».

«Evita hacerlo»

Otra de las canciones de Ricardo que había en la cinta «elepé» Torpes Majos (1984) era «Evita hacerlo». Al igual que pasara con «Caigo», unas semanas más tarde le hice una letra para grabar una versión en español. La letra era pura escritura automática. Frases sin conexión que parecían cobrar algún tipo de sentido al estar juntas. Pero era pura ilusión. Supongo.

Algo se hizo eterno
sin que puedas tú evitarlo,
bueno, yo no fui.

Junto a «Caigo», Miguel, Ricardo y yo nos la llevamos unos meses después al ensayo de Casillas para grabar una versión con batería. Era una canción que nos permitía asalvajarnos bastante, así que la grabamos con muchas ganas, aunque no demasiado acierto. Un año más tarde, a principios de 1986, nos fuimos al ensayo de Miguel y su grupo en La Azacaya, para hacer un nuevo intento de grabación con batería. En esta ocasión Fredy tocó la batería en todas las canciones y eso se notaba. De pronto, empezábamos a sonar como un grupo de verdad, aunque todavía no tuviéramos un nombre definido. A la cinta resultante la llamamos El Trenesito Chuu-Chuu(1986). Grabábamos en directo en el ensayo, y además de intentarlo con unas cuantas canciones nuevas, todas en inglés, recuperamos «Evita hacerlo», que volvimos a grabar con más fortuna.

Todavía un año más tarde, la canción volvió a asomar su loca cabeza en el primer concierto de Los Marañones —ahora ya teniamos nombre, aunque yo me limitara a estar entre el público ese día— en La Nave de Puente Tocinos, en marzo de 1987, con Fredy ahora tocando la guitarra solista y Pedrín la batería. Un año después, con Los Marañones convertidos en cuarteto (Miguel, Ricardo, Pedrín y yo), reapareció la dichosa canción en los ensayos, pero no llegamos a tocarla en directo en esa época. Iba apareciendo y desapareciendo de año en año.

A principios de 1989 volvió a aparecer, porque nos planteamos incluirla en lo que iba a ser nuestro primer disco, Experiencia negra (1989). Javi Toral (yo estaba de baja esos meses, así que de nuevo me limitaba a mirar desde fuera), Pedrín Sánchez, Ricardo y Miguel prepararon una versión que se perfiló en algunos conciertos hasta que entraron a grabar en PM Studio en primavera, con Pepe Moreno ocupándose del sonido y Paco Trinidad de la producción.

A partir de ahí, la canción se convirtió en una pieza fundamental de nuestro repertorio. Aguantó cuando volví al grupo ese verano, y siguió ahí cuando nos quedamos reducidos a trío. Durante una buena temporada fue con la que abríamos los conciertos, y llegamos a grabarla en directo para el programa Duduá de Canal Sur TV en 1990 (el sonido de esta copia no es muy bueno, pero vale para hacerse una idea).

La canción siguió siendo parte fija del repertorio durante años, y en 1995 llegamos a grabarla de nuevo en los conciertos para el disco en directo, Los Marañones (1996), aunque fue una de las que se quedaron fuera de la selección final. Pero no la abandonamos. Siguió en el repertorio cuando entró Joaquín Talismán en 1996, y todavía estaba ahí cuando se fue. Seguíamos tocándola cuando nos metimos en los estudios Ama en 2008 para grabar Las aventuras de Los Marañones (2008), y llegamos a grabar una nueva versión de la canción para ese disco, aunque no la llegamos a completar y ni siquiera se mezcló. Pero, de nuevo, eso no nos impidió seguir tocándola en directo, y cuando llegaron los conciertos del XX(II) aniversario, todavía estaba ahí, como el dinosaurio del relato.

Después de eso la dejamos descansar por fin durante una (breve) temporada, hasta que recientemente volvió a reaparecer con frecuencia en los bises. Como en este concierto grabado en El Intruso de Madrid, en diciembre de 2016, hace apenas tres meses.

Sí, llevamos más de treinta años tocando «Evita hacerlo» y ni nos habíamos dado cuenta.

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Caigo». A continuación: «Black Experience».

«Caigo»

A finales de 1984, Miguel y Ricardo se juntaron para grabar unas cuantas canciones nuevas en casa de nuestro amigo (y vecino mío) Juan Pablo, cuya afición a The Beatles ya era legendaria en esos tiempos (y no ha ido a menos). Con ellos se juntaba a veces Benjamín, el guitarra solista con el que había tocado Miguel prácticamente en todos sus grupos desde que se subió por primera vez a un escenario en 1978. Todos aportaban algo, y al final reunieron una veintena de canciones en una cinta de sesenta minutos, un «elepé» que titularon Torpes Majos (1984).

Una de las canciones de Ricardo que aparecían en aquella cinta era «Caigo», que volvimos a grabar en mi casa unas semanas después, con una letra en español que le escribí yo y que sonaba bien aunque no tenía mucho sentido. Con lo de preparar versiones en español de las viejas canciones nos estábamos animando y llegamos a poner algunas de esas grabaciones caseras en Radio Termita, la radio libre que refrescó las ondas murcianas en la segunda mitad de los años ochenta y en la que participábamos Pedro (Jiménez) y yo con sendos programas.

Estábamos decididos a hacer algo con todas esas canciones que teníamos en casa y volvimos a intentar lo de grabarlas con batería y con músicos de verdad. Contactamos de nuevo con la gente de Ítaca y nos fuimos al ensayo que tenían en el Barrio del Progreso, en las casas de las viejas escuelas de la señora Clavellina (donde también ensayaríamos Los Marañones unos años más tarde). Allí convencimos a cuatro de nuestros músicos favoritos para que grabaran unas bases, sobre las que luego Miguel y Ricardo grabarían sus voces. Los músicos eran, ni más ni menos, Fredy Valera, teclados, Mariano Barrera, guitarra, Javi Toral, bajo, y Pedrín Sánchez, batería. Estábamos impresionados. Aunque no llegamos a recuperar en el futuro ninguna de las que grabamos esos días, ahora estaba demostrado que, en buenas manos, nuestras canciones podían sonar a música de verdad.

Esto no había quien lo parara, así que unos meses más tarde, en la primavera de 1985, nos fuimos Miguel, Ricardo y yo a un ensayo que tenía el grupo de Miguel en Casillas, a grabar unas cuantas canciones más —entre las que estaba «Caigo»—, ahora prácticamente sin ayuda de otros músicos. Fredy nos echo una mano con la batería en algún momento, pero en general éramos Miguel, batería, Ricardo, guitarra, y yo mismo, bajo. Luego grabaríamos encima la guitarra solista de Miguel —en el caso de «Caigo», un solo muy melódico que preparó a conciencia y que se quedó en la canción hasta el final— y las voces.

Quedamos muy contentos con esas grabaciones. «Caigo» era una canción que nos gustaba mucho. A mí me intrigaba mucho eso de las bajadas y subidas cromáticas y le pedí a Ricardo que me enseñara a tocar esos acordes que en realidad no sabía exactamente cómo se llamaban, pero que sonaban tan bien unos detrás de otros.

En marzo de 1987, hace precisamente ahora treinta años, la canción se interpretó en el primer concierto de Los Marañones, dentro del concurso Murcia Joven, que tuvo lugar en La Nave de Puente Tocinos, el «Espacio Joven» del Ayuntamiento de Murcia que también ha celebrado recientemente su treinta aniversario. También se grabó una maqueta allí mismo esos mismos días. Por entonces en el grupo estaban Ricardo, gutiarra y voz, Miguel, bajo y voz, Fredy, guitarra solista, y Pedrín, batería, con Amalia y Tere haciendo coros, percusión y teclados, y Josías de guitarra invitado. Yo me limitaba a disfrutar del concierto entre el público y a escuchar por primera vez cómo se cantaban algunas de mis letras sobre un escenario de verdad. Una sensación muy especial.

Por un motivo o por otro, después de ese concierto en La Nave no volvimos a pensar en «Caigo» hasta 1996, casi diez años después, cuando Miguel, Pedrín y yo, junto a Joaquín Talismán, estábamos maquetando canciones para lo que sería el quinto disco de Los Marañones, Matando el tiempo (1997). Reescribí la letra original para darle un poco más de sentido —no mucho más, sólo un poco—, y nos la llevamos a los estudios Sonoland de Madrid.

Aire,
que ni se nota,
fijo en tu piel
mientras se pudre.
Es muy normal.

De repente me imagino
que en un giro mi destino
se equivoca
y me deja atrás.

Quedó tan bien que, entre la compañía (Edel Music), el grupo (Los Marañones), la oficina (Attraction Management) y el productor (Carlos Martos), decidimos sacar la canción como segundo sencillo del disco. No es fácil poner a tanta gente de acuerdo. Nuestro querido y admirado Víctor Aparicio preparó junto a su socio en Pocateja, Pepo Fuentes, una portada para la ocasión, continuación de la idea del sencillo anterior, «Muy buenas horas».

Empezamos a tocar la canción en directo durante la gira de presentación del disco y ya se quedó en el repertorio durante todo el tiempo que Joaquín Talismán estuvo en el grupo, hasta finales de 2000. Volvimos a recuperarla por una vez en 2008 para los conciertos del XX(II) aniversario en la sala 12&medio de Murcia, de nuevo con Joaquín Talismán como invitado, recreando la versión que habíamos tocado con él aquellos años.

 

Anteriormente en Las canciones de Los Marañones: «Rumbo sideral». A continuación: «Evita hacerlo».