Mes: julio 2008

«Paseando» (marzo de 2004)

2004-03_Paseando_072ppp.jpgNuestro amigo José Manuel Campillo, «Chiqui», nos dejó a principios de 2003. En aquel momento, Manuel Martínez nos pidió a los demás dibujantes murcianos que preparamos una viñeta para homenajearlo desde las páginas de La Opinión de Murcia, el periódico en el que José Manuel escribía sus artículos semanales sobre el mundo de la historieta y los tebeos.

Esto fue lo que le envié, que salió publicado junto a los dibujos de los demás el viernes, 21 de marzo de 2003. Tenía que dibujarlo junto a Vázquez, claro:

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Más o menos un año después, Manolo empezó a organizar una exposición de homenaje a Chiqui y de nuevo nos pidió colaboración a los dibujantes murcianos. E inmediatamente comencé a estrujarme los sesos. ¿Qué podía hacer? Lo de Vázquez ya lo había hecho, y no quería repetir la idea. Además, la mayoría de las viñetas que se habían publicado aquel día en el periódico representaban también a Chiqui en el cielo, entre nubes, y en otra (la de Espinosa, concretamente) también salía Vázquez.

No es que yo quisiera ser más original que nadie, pero quería hacer algo especial. Algo personal. Y seguí dándole vueltas a la cabeza.

Mientras tanto, conociéndome, y sabiendo que había una fecha de entrega (¡más bien una fecha de inauguración!), saqué un par de papeles grandes y los aperos de dibujar (tinteros, plumillas y pinceles, básicamente), y en febrero de 2004 hice esto:

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Era una continuación de «El lector», con el que había ganado el segundo premio del concurso Murcia Joven casi veinte años antes y gracias al que había tenido la oportunidad de conocer mejor a Chiqui y viajar con él a Barcelona. Así que le dije a Manolo que ya tenía algo hecho, que se quedara tranquilo, pero que no se lo daba porque quería intentar hacer otra cosa.

Pues eso, a seguir pensando. Todas las mañanas, mientras sacaba a pasear al perro, trataba de hacer memoria y acordarme de alguna anécdota curiosa que contar o de algún momento especial. O algo. Mientras tanto, iba pasando por sitios que me lo recordaban. Poco a poco fue tomando forma la idea de hacer una historieta precisamente con eso: conmigo paseando al perro mientras me acordaba de Chiqui.

Lo primero era dibujar el paseo, así que uno de esos días me llevé la cámara de vídeo digital de mi madre y filmé todo el trayecto, con la idea de parar la imagen en los fotogramas que me interesaran y dibujarlos. Pero no resultó. Sólo aproveché una imagen. Aquí se puede ver el vídeo completo del paseo. Para ambientarlo, le he puesto una pieza musical que grabé casi diez años antes, en julio de 1996, y que ya por aquel entonces titulé «Dibujando», por la forma en que las escalas se dibujaban en el mástil de la guitarra. Así que, ahí está:

Seguía estancado. Tenía ya redactado más o menos el texto que quería utilizar para acompañar las imágenes, pero todavía no había dibujado nada y la fecha de entrega se iba acercando. En ésas, junto con algún pedido de venta por catálogo, a mi madre le regalaron esto:

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Sí, una «cámara digital». La más simple del mundo: un objetivo, un agujero para ver y una conexión USB. Así que me la llevé de paseo a ver qué salía. Inesperadamente, eché cuatro fotos y las cuatro me sirvieron. Son éstas, acompañadas por el texto original:

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Estoy intentando acordarme de cuándo conocí a Chiqui. Supongo que andaría por Yesqueros cuando Ángel el del Ocio y yo hicimos aquella especie de curso sobre la historia del rock & roll, pero, ¿cuándo fue eso?

El primer recuerdo nítido que me viene siempre a la cabeza cuando pienso en él, es aquella cena tan divertida en Barcelona, compartiendo mesa con los geniales Manuel Vázquez y Josep María Beá, que nos hablaban de tabaco y cubatas. Era poco después del Murcia Joven de 1985, y éramos parte de la (creo que) primera expedición oficial murciana al Salón del Cómic (¿he escrito yo esa palabra?) de Barcelona [mayo de 1988].

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De pronto me veo tocando el bajo con Los Marañones, y en el primer concierto en el que participo en mi vida, me vuelvo a encontrar con Chiqui, que está de encargado del asunto. Había estado un tiempo fuera, y ese día tuvimos una larga conversación en la que nos estuvo contando un montón de cosas a Mari Carmen y a mí.

Esto fue en [agosto de] 1987, en Casillas, y durante los años siguientes nos volvimos a encontrar muchas veces: nosotros en el escenario y él metiéndonos prisa para que empezáramos (¡o para que acabáramos!).

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Luego vinieron los artículos de La Opinión, la Asociación de Amigos del Tebeo y El Tío Saín, con Manolo y Chiqui intentando convencerme para colaborar. Bueno, consiguieron que dibujara cinco páginas en unos diez años, que no está mal.

La última vez que estuve hablando con él fue precisamente por aquí.

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Al final no utilicé el texto, porque me resultaba demasiado largo, y no conseguía acortarlo de ninguna manera (sí alargarlo), así que preferí dejar sólo los dibujos, aunque así se entendiera un poco menos de qué iba la cosa. Sea como sea, llegué a tiempo. La exposición se inauguró el 14 de mayo de 2004, en el Auditorio de Cabezo de Torres, y ese mismo día se presentó el catálogo (además de inaugurarse una sala con su nombre en el propio Auditorio):

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Comentarios (rescatados)

Manolo, 21 de julio de 2008

Qué bien todo.

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Peter Hammill (Centro de Artes Escénicas, Torre Pacheco, Murcia, 30 de mayo de 2008)

Últimamente en la Región de Murcia te puedes esperar cualquier cosa en cuanto a conciertos: ese mismo fin de semana, si el viernes tocaba Peter Hammill en Torre Pacheco, el sábado tocaban al mismo tiempo Nick Lowe en la capital y Al Kooper en San Javier. El sábado había que elegir, pero el viernes la cosa estaba bastante clara, así que allí que nos reunimos los fieles de Hammill, algunos venidos de bastante lejos.

Aunque realmente nunca ha dejado de hacer giras por todo el mundo ni de sacar disco tras disco, todos diferentes y prácticamente todos sin desperdicio, la carrera de Peter Hammill está pasando por un momento muy interesante y de actividad frenética desde hace unos pocos años. Los que seguimos su sitio oficial, Sofa Sound, sabemos que Hammill nunca ha tenido problemas para hablar con honestidad y sinceridad hasta de los aspectos más íntimos de su proceso creativo, ni mucho menos de sus frustrantes relaciones con el mundo de la industria musical.

Él mismo nos ha ido contando cómo en 2003 se reunió en secreto con sus viejos compañeros de Van Der Graaf Generator para hablar de hacer algo juntos de nuevo. Hartos de encontrarse sólo en funerales y entierros pensaron que si alguna vez se iban a juntar, cosa que los aficionados al grupo llevaban reclamando a gritos durante décadas, mejor hacerlo mientras todos estuvieran vivos todavía. A finales de 2003, cuando ya tenía acabado su nuevo disco en solitario, incoherence (Fie!, 2004), Peter Hammill sufrió un infarto del que se recuperó satisfactoriamente. Los motivos que les habían llevado a plantearse una reunión del grupo eran ahora más evidentes que nunca. En cualquier caso, no querían hacerlo por hacerlo, y antes siquiera de plantearse contárselo a nadie, se reunieron en el estudio para tratar de grabar material nuevo y después averiguar si de esas grabaciones podría salir un disco. Si era así, quizá después pudiera hablarse de una vuelta del grupo a los escenarios.

Mientras tanto, el que volvió a los escenarios fue el propio Hammill, precisamente en España, en agosto de 2004. La compañía EMI/Virgin por su parte resucitó el viejo sello Charisma para publicar el nuevo álbum de Van Der Graaf Generator, Present (Virgin, 2005), y reeditar todo el viejo catálogo del grupo, remasterizado por el mismo Hammill, con algunas pistas de regalo y con unos libretos llenos de detalles sobre la historia del grupo y las circunstancias de las grabaciones. En años sucesivos EMI/Virgin ha seguido reeditando los discos en solitario de Hammill, con unas interesantes y esclarecedoras notas del propio autor. En 2006 publicó un nuevo álbum, Singularity (Fie!, 2006), para el que reconocidamente utilizó como inspiración su propio buceo en sus viejos discos, dando como resultado uno de sus mejores trabajos. Por otro lado, el regreso de Van Der Graaf Generator se ha consolidado artísticamente, ahora que el grupo ha pasado de cuarteto a trío, con la publicación de un grandísimo nuevo disco, Trisector (Virgin, 2008), y mientras, un Hammill totalmente en forma, va alternando giras en solitario con las giras con el grupo.

Y es en estas circunstancias que nos enteramos de que lo han contratado para una actuación en el Centro de Artes Escénicas de Torre Pacheco, aquí al lado. Y allí que nos vamos, claro.

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En el escenario, un piano en un lado y una silla junto a una guitarra acústica. Aparece Hammill, todo vestido de blanco, muy delgado, sonriente, saluda con un gesto y se sienta al piano. La primera canción es «Don’t Tell Me», del álbum Enter K (Naïve, 1982). A partir de aquí, poco hay que decir: con una voz impresionante y absolutamente entregado a la interpretación en cuerpo y alma, con el público rendido y boquiabierto ante la intensidad de la actuación, sólo se me ocurre dar cuenta del repertorio que interpretó, una selección de canciones impecable (y no es de extrañar, con más de cuarenta discos a sus espaldas de donde elegir). Siguió con «Nothing Comes», del magnífico Everyone You Hold (Fie!, 1997), volvió a Enter K con «The Unconscious Life», nos presentó el nuevo Singularity (Fie!, 2006), con «Friday Afternoon», y cerró la primera parte con «Silver», de And Close As This (Virgin, 1986). Tras cada canción parece quedarse exhausto física y emocionalmente, pero profundamente aliviado, y con una sonrisa en la cara nos va haciendo breves comentarios sobre lo que interpreta.

La segunda parte del concierto fue con la guitarra acústica: «Comfortable?», de Patience (Naïve, 1983), «If I Could», de The Future Now (Charisma, 1978), «Driven», del reciente Clutch (Fie!, 2002), «Sitting Targets», del gran disco del mismo título (Virgin, 1981), «Time For A Change», de pH7 (Charisma, 1979), y para acabar, regreso a Patience con la tremenda «Patient».

Para la tercera y última parte del concierto, Hammill volvió al piano para interpretar «Curtains», de su primer disco con su propia compañía, Fireships (Fie!, 1992), «Bubble», de Everyone You Hold, «Meanwhile My Mother», de Singularity, «Your Tall Ship», de Roaring Forties (Fie!, 1994), «Stranger Still», de Sitting Targets, y para cerrar, una sorpresa, «Still Life», del clásico álbum del mismo título (Charisma, 1976) de Van Der Graaf Generator.

El público, entregado desde el principio, no le iba a dejar irse así como así. Salió de nuevo, esta vez con la guitarra acústica, y nos regaló la maravillosa «Ophelia», la tercera de Sitting Targets de la noche (no me puedo quejar, porque es probablemente mi disco favorito de los suyos). Después de esto, poco más le podíamos pedir, así que lo despedimos con una ovación todos levantados, saludó muy simpático y se fue.

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Una foto del concierto, cortesía de nuestro amigo José Abellán, que también anduvo por allí.